
El presidente estadounidense accede a las presiones de la jerarquía católica y suspende la transmisión pública de la ejecución prevista para el 3 de diciembre, aunque mantiene la ejecución mediante pelotón de fusilamiento.
El boletín de hoy
Viernes, 16 de octubre
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 15 de octubre a través de su red social Truth Social que cancelaba el plan del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de retransmitir en directo la ejecución de Nidal Malik Hasan, el expsiquiatra del Ejército condenado a muerte por el tiroteo masivo perpetrado en la base militar de Fort Hood, en Texas, en noviembre de 2009, en el que murieron 13 personas y resultaron heridas al menos 31 más. La ejecución, fijada para el 3 de diciembre mediante pelotón de fusilamiento, se mantendrá según lo previsto, pero sin transmisión pública. La decisión llegó tras una oleada de condenas que incluyó a obispos católicos estadounidenses y alemanes, organizaciones de la sociedad civil y una amplia mayoría de la opinión pública.
Hasan, que alcanzó el rango de comandante en el Ejército, se radicalizó progresivamente al conocer que iba a ser desplegado en Afganistán o Irak. El 9 de mayo de 2009 entró en la base de Fort Hood armado con dos pistolas y abrió fuego, matando a 13 personas e hiriendo a al menos 31, hasta que una bala policial le dejó paralítico. Gritó "Allahu Akbar" durante el ataque. Posteriormente se supo que practicaba la ley islámica, había frecuentado una mezquita en Virginia dirigida por el imán pro-terrorismo Anwar al-Awlaki y había defendido que los musulmanes se levantaran contra el Ejército de Estados Unidos. Fue condenado en agosto de 2013 y sentenciado a muerte menos de una semana después. La ejecución será la primera mediante pelotón de fusilamiento en el Ejército estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.
La polémica arrancó el 8 de octubre, cuando Hegseth anunció en una entrevista con Real America's Voice News que la ejecución tendría lugar el 3 de diciembre y sería pública. "Nos aseguraremos de que la gente pueda verla, de que sea pública", declaró el secretario de Defensa, quien confirmó después en redes sociales que eso significaba una retransmisión en directo.
En su publicación en Truth Social, Trump describió a Hasan como "un hombre muy malo y malvado" y reconoció que la retransmisión "podría haber sido un poderoso elemento disuasorio para que el mundo viera cómo América trata a los terroristas". Aun así, añadió: "muchas personas muy buenas y bien intencionadas preferirían no verle morir, a través de la retransmisión o de cualquier otro dispositivo visual". El presidente concluyó que la ejecución "se llevará a cabo, según lo previsto, mediante pelotón de fusilamiento, pero este acto no será retransmitido", precisando que podrá ser presenciada por los familiares inmediatos de las víctimas si así lo desean.
La jerarquía católica estadounidense respondió con dureza al plan original. El arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, denunció el plan como "una promoción bárbara de la cultura de la muerte" que "debe ser reconsiderada". El arzobispo Timothy P. Broglio, de la Archidiócesis para los Servicios Militares de Estados Unidos, exigió igualmente que el plan fuera reconsiderado y animó a cualquier católico a solicitar la exención de participar en el pelotón de fusilamiento, del mismo modo que lo haría ante cualquier acción que contradiga las enseñanzas de su fe.
En su llamamiento, Broglio planteó sin rodeos: "¿De verdad queremos imitar a los terroristas de este mundo y hacer un espectáculo público de matar bárbaramente a nuestros adversarios?" y "¿Exponer al público a su ejecución sirve para algo?". La Conferencia de Obispos Católicos de Texas, el estado donde se ubica Fort Hood, también condenó el plan.
Desde Alemania, el arzobispo de Paderborn, Udo Markus Bentz, presidente de la Comisión Alemana Justitia et Pax, se sumó a las críticas con palabras igualmente directas. "Esta puesta en escena mediática de la muerte es reprobable", declaró. "Cuando un Estado permite que se mate a una persona ante las cámaras, pisotea la dignidad humana, que no puede negarse ni siquiera a quien ha cometido los crímenes más graves", añadió. Bentz saludó la crítica de la Conferencia Episcopal estadounidense por señalar que "la cultura de la muerte no puede fomentarse de manera tan bárbara", y exigió que "este espectáculo" no fuera accesible en Europa a través de medios digitales.
El debate ha vuelto a situar en primer plano la posición de la Iglesia Católica respecto a la pena capital. El magisterio oficial se opone a ella por considerarla una violación de la santidad inherente de la vida humana, y aboga por su abolición en todo el mundo. En 2018, el Papa Francisco revisó el número 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica para precisar que la pena de muerte es moralmente "inadmisible" en el mundo moderno "porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona", y declaró que la Iglesia "trabaja con determinación por su abolición en todo el mundo".
El Papa León XIV reiteró esta enseñanza en una publicación en X el 10 de octubre, con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte. El texto anterior del Catecismo reconocía que "la enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye el recurso a la pena de muerte" cuando fuera absolutamente necesario, aunque señalaba que tales casos eran "muy raros, si no prácticamente inexistentes".
Krisanne Vaillancourt Murphy, directora ejecutiva de Catholic Mobilizing Network, valoró el giro de Trump sin dar por satisfecha la situación: "Agradezco que el presidente Trump haya escuchado la feroz oposición a la idea propuesta de una ejecución militar retransmitida en directo". Con todo, argumentó que la ejecución en sí misma no debería llevarse a cabo: "No necesitamos exponer a nuestro personal penitenciario, al personal militar ni a nadie más al trauma de las ejecuciones. Sabemos que la pena de muerte no disuade el crimen ni hace más seguras nuestras comunidades".
Una encuesta publicada el 15 de octubre por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que una abrumadora mayoría de los estadounidenses se oponía al plan de Hegseth de retransmitir la ejecución. Aunque un ajustado 53% de los estadounidenses declaró apoyar la ejecución de Hasan mediante pelotón de fusilamiento, frente a un 42% en contra, el sondeo mostró que el 80% de los ciudadanos consideraba que la ejecución no debía ser retransmitida públicamente. La oposición a la retransmisión fue mayoritaria en todos los grupos políticos: el 91% de los demócratas, el 83% de los independientes y el 64% de los republicanos se manifestaron en contra. Entre los republicanos que se identifican como MAGA (Make America Great Again), un 55% también rechazó la retransmisión.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que la decisión de Trump de mantener la ejecución pero sin retransmisión es un punto medio razonable o debería haberse cancelado completamente?
¿Te parece que la presión de la jerarquía católica fue determinante para que Trump cambiara de opinión sobre la emisión pública?
Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)