El obispo de Solsona reflexiona sobre las nuevas manifestaciones de búsqueda religiosa entre los jóvenes en contexto de secularización.

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Jueves, 22 de octubre
Mons. Francisco Conesa, obispo de Solsona, pronunció la conferencia de apertura de las XI Jornadas de Actualización Pastoral de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra el pasado 21 de octubre en Pamplona. Su intervención se centró en cómo se manifiesta hoy la búsqueda de Dios entre los jóvenes y en qué respuestas pastorales puede ofrecer la Iglesia ante esa realidad.
El obispo advirtió que el creciente interés religioso juvenil no equivale a "un giro católico, sino ante una exploración, porque la mayoría tiene un desconocimiento total del cristianismo". Añadió: "Esto es un reto y un desafío para nosotros. Es una oportunidad para conectar con sus deseos, con sus gustos, para acompañarles, acogerles y ofrecerles experiencias de plenitud de vida que les llenen el corazón".
Mons. Conesa subrayó que, pese al avance de la secularización, "en el hombre persiste una profunda sed de Dios". Identificó varias formas en que esa búsqueda aflora hoy: el deseo de espiritualidad, el interés por experiencias de trascendencia, la búsqueda de salvación, la atracción por la belleza y la persistencia de la religiosidad popular. A ello añadió que "los jóvenes han perdido ya todo el temor a hablar de Dios abiertamente".
El obispo de Solsona dedicó también parte de su conferencia a las heridas y dificultades que atraviesan muchas personas. "A nosotros acuden muchas personas que encuentran paz y sosiego. Tenemos este reto terapéutico: ofrecer una palabra de misericordia a las personas heridas", afirmó.
Mons. Conesa alertó sobre los riesgos asociados a expresiones de espiritualidad contemporánea: el emotivismo, el sincretismo, el esteticismo, el tradicionalismo y el individualismo. Sobre el emotivismo en particular, defendió la necesidad de acompañar las experiencias religiosas con procesos estables: "Para que no quede todo en pura emoción hay que consolidar itinerarios de formación e integración en la comunidad", señaló.
En la parte final de su intervención, Mons. Conesa planteó diversas propuestas concretas. Destacó la acogida, la escucha y el acompañamiento de quienes buscan sentido para su vida, y animó a ofrecer la riqueza de la espiritualidad cristiana a través de la oración, el silencio, la belleza, la liturgia, la comunidad y el servicio.
"La Iglesia no puede ser percibida sólo como educadora moral o defensora de unas verdades, sino ante todo como maestra de espiritualidad", afirmó. Desde esa convicción, insistió en la necesidad de ayudar a las personas a descubrir los anhelos más hondos de su interior: "Hay que dejar que aflore el deseo de Dios entre esa maraña de deseos humanos".
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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