La Fundación ACS documenta que 220 millones de personas están directamente expuestas a violencia por su fe, sin registrarse mejora en ninguno de los 18 países analizados.

El boletín de hoy
Miércoles, 28 de octubre
La Fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACS) publicó el 27 de octubre su informe bienal «¿Perseguidos y olvidados? Informe sobre los cristianos oprimidos a causa de su fe 2024-2026», un documento que constata que más de 220 millones de cristianos en el mundo están directamente expuestos a persecución, discriminación y violencia por razón de su fe. El análisis de 18 países demuestra que en más de la mitad de ellos —el 55 por ciento— la opresión se ha agravado de forma notable respecto al bienio anterior. Ninguno de esos países registra una mejora significativa. Además, según los datos de la Fundación, 413 millones de cristianos viven en países donde la libertad religiosa sufre violaciones graves.
El informe, que abarca el período comprendido entre agosto de 2024 y junio de 2026, combina análisis nacionales y regionales con estudios de caso y testimonios directos de comunidades afectadas. Marta Petrosillo, directora del informe de ACS, subrayó que detrás de las cifras hay rostros, personas y familias: «Me ha ocurrido con frecuencia entrevistar a cristianos que han sufrido violencias, discriminaciones y persecuciones, y uno de sus primeros pensamientos ha sido pedir, especialmente a nosotros, hermanos en la fe, que no los olvidemos. En 20 años de publicación del informe hemos procurado denunciar, analizar y lograr que su drama sea conocido en el mundo».
El informe identifica varias tendencias que explican el deterioro de la situación: la represión administrativa, policial y judicial como instrumento de control; el auge de los nacionalismos etnorreligiosos; la expansión del yihadismo, especialmente en el África subsahariana; y el impacto de los conflictos armados, que provocan el desplazamiento y el progresivo borrado de comunidades cristianas incluso cuando estas no son el objetivo directo de la violencia.
En lo que respecta al continente africano, el informe de ACS arroja un dato inequívoco: el África subsahariana se ha convertido en el principal foco mundial de la violencia islamista. Seis de los diez países más afectados por el terrorismo a escala global se encuentran en esta región: Burkina Faso, Níger, Nigeria, Mali, Somalia y la República Democrática del Congo. En Nigeria, la intensificación de los ataques perpetrados por milicianos y pastores fulani radicalizados ha transformado aldeas enteras en fosas comunes. El número de desplazados internos supera los 3,5 millones. En Burkina Faso, grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda controlan ya al menos el 40 por ciento del territorio nacional.
En Asia, las formas de persecución varían, pero no su intensidad. En Corea del Norte, el Estado considera el cristianismo una influencia occidental perniciosa y una amenaza directa al sistema. La fe debe practicarse en una clandestinidad tan absoluta que los creyentes ocultan la Biblia incluso a sus propios cónyuges. En China, la persecución ha adoptado la forma de la «sinicización» forzada de la doctrina religiosa. En septiembre de 2025, las autoridades introdujeron el Código de conducta en línea para el personal religioso, que convierte en ilegal cualquier retransmisión en directo de contenido religioso no autorizado por el Estado. En Irán, los arrestos de cristianos casi se han duplicado en un año: el informe registra 254 casos en 2025.
El Oriente Medio, tierra de origen del cristianismo, atraviesa una amenaza existencial. En Siria, tras la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024, la población cristiana, ya diezmada por la emigración, afronta una nueva oleada de terror. El informe documenta el devastador atentado suicida del 22 de junio de 2025 contra la iglesia greco-ortodoxa de Mar Elias en Damasco, que causó 25 muertos y fue condenado por el Papa León XIV. En Iraq, la emigración continúa reduciendo el número de fieles, mientras en el resto del país persisten las intimidaciones de las milicias. En Palestina, los cristianos han huido por centenares de Gaza, mientras los aproximadamente 700 fieles que permanecen siguen haciendo frente a los bombardeos.
En Nicaragua, la represión contra la Iglesia se ha intensificado drásticamente: el gobierno ha procedido al arresto y exilio de miembros del clero, ha impuesto restricciones a las ordenaciones e incluso ha impedido la entrada al país de personas que portaban Biblias. El informe advierte también del peligro de los desplazados: en numerosos países africanos y asiáticos, los cristianos forman parte de un éxodo más amplio de poblaciones expulsadas de sus hogares. ACS advierte de que la prolongación de estos flujos migratorios puede alterar de forma irreversible la composición religiosa de regiones históricamente habitadas por comunidades cristianas.
Para ACS, la persecución de los cristianos constituye hoy una de las emergencias globales más graves en materia de derechos humanos, una realidad que «continúa siendo con frecuencia subestimada por la comunidad internacional, pese a afectar a cientos de millones de personas y amenazar la supervivencia de algunas de las comunidades cristianas más antiguas del mundo».
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que la comunidad internacional está haciendo lo suficiente para visibilizar y frenar la persecución de cristianos en el mundo?
¿Qué medidas te parecen más urgentes para proteger a las comunidades cristianas en regiones como el África subsahariana y Oriente Medio?
Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)