
Las mujeres religiosas han encontrado en el emprendimiento una vía para preservar su patrimonio y continuar sirviendo a sus comunidades. Desde la elaboración de cosméticos hasta la agricultura sostenible, estas iniciativas están transformando sus entornos y garantizando la continuidad de su misión religiosa.
Las religiosas emprendedoras están llevando a cabo proyectos que combinan la tradición benedictina del «ora et labora» con herramientas de comercio digital. La hermana Marta González, del Convento de Santa Cruz de Sahagún, ha logrado crear una tienda online donde vende dulces artesanales y productos de cuidado personal. Además, utiliza plataformas como YouTube y TikTok para compartir la vida en el convento, alcanzando cerca de 200.000 seguidores.
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Sábado, 31 de octubre
En África, el «Sisters Blended Value Project» forma a mujeres religiosas en gestión empresarial, lo que ha resultado en iniciativas productivas como granjas y fabricación de uniformes. En Europa, monasterios italianos y otros conventos buscan diversificar sus ingresos mediante la producción de cosméticos y alimentos. Estas acciones demuestran cómo el emprendimiento puede ser un medio para preservar el patrimonio religioso y fortalecer las comunidades.
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