Dos sacerdotes relatan cómo ayudaron en la tragedia de Urda

Los sacerdotes de la diócesis toledana se personaron en el lugar de la colisión y aplicaron recursos pastorales de emergencia, incluyendo la absolución colectiva prevista en el derecho canónico para catástrofes.

Dos sacerdotes relatan cómo ayudaron en la tragedia de Urda
Dos sacerdotes toledanos impartieron la absolución colectiva tras la colisión de trenes en Urda
España · · Actualizada · 4 min de lectura

El boletín de hoy

Viernes, 30 de octubre

4 min · 8 noticias

  • Religiosas peruanas ven en León XIV esperanza para la Iglesia.
  • Roche asegura que León XIV no cambiará la misa tradicional.
  • La Iglesia española se moviliza tras la catástrofe de Urda.
Todos los boletines →

Dos sacerdotes de la provincia de Toledo protagonizaron una respuesta pastoral de urgencia tras la colisión entre un tren de Renfe, que circulaba a 200 kilómetros por hora, y los últimos vagones de un convoy de Iryo en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla, a la altura de Urda, el miércoles por la mañana. El siniestro se saldó con al menos 69 muertos y decenas de heridos, varios de ellos en estado crítico.

La absolución colectiva en el lugar del accidente

El padre Fernando Fernández de Bobadilla, párroco de Los Yébenes de 71 años, se dirigía a un centro de salud para una cita rutinaria cuando un amigo le telefoneó para comunicarle lo ocurrido. Cambió de rumbo de inmediato y fue uno de los primeros en llegar al lugar del accidente, cerca de Urda, adelantándose incluso a buena parte de los servicios de emergencia. Lo que encontró fue un panorama desolador: personas deambulando en estado de shock, heridos graves tendidos en el suelo y cadáveres a la intemperie.

Las noticias de la Iglesia, gratis en tu correo. Elige el Boletín diario (cada mañana), La semana de Iglesia Noticias (un resumen a la semana) o los dos.

Estoy de acuerdo con los Términos y condiciones y los Política de privacidad

Ante la imposibilidad de atender individualmente a cada moribundo, optó por administrar la absolución colectiva, recurso que la teología del sacramento de la penitencia contempla expresamente para situaciones de catástrofe, sin necesidad de confesión individual previa. «Otorgué la absolución general. El Vaticano lo recomienda en estos casos», explicó el sacerdote, quien también señaló que la unción de los enfermos no pudo administrarse de manera particular a todos los heridos graves.

Fernández de Bobadilla describió su actuación como la única que podía ofrecer en ese instante: preparar espiritualmente a quienes se enfrentaban a la posibilidad de morir. «Hice lo que sentí que podía hacer en ese momento y que nadie más podía hacer: perdonar sus pecados y prepararlos por si el Señor los llamaba al cielo», declaró. Junto a la asistencia sacramental, colaboró con los equipos de rescate sujetando bolsas de suero, sosteniendo cabezas de heridos y ayudando a trasladarlos en camillas improvisadas. Mientras los cuerpos eran extraídos de los vagones, no dejó de rezar por los fallecidos. Abandonó el lugar hacia las 14:00 horas, una vez evacuados los heridos y cuando los bomberos confirmaron que harían falta maquinaria pesada para mover los vagones.

Al reflexionar sobre el sentido de su presencia en medio del caos, el sacerdote subrayó que cuando las palabras no alcanzan y el razonamiento resulta inútil, lo que queda es la cercanía física y la escucha. Expresó además su convicción de que, aunque él no lograra llegar al corazón de un herido, Dios sí podía hacerlo: «Mi papel como intermediario puede ser simple y aparentemente inútil, pero Dios sabe aprovechar las grietas».

Acompañamiento y consuelo en el punto de emergencia

El padre José Miguel Fernández, párroco de Urda, vivió la jornada de forma igualmente intensa. Recibió la llamada del arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, que le informó de la magnitud del desastre. Se personó sin demora y llegó en torno a las 11:00 horas, dos horas después de la colisión, cuando ya funcionaba una cadena de socorro improvisada por decenas de voluntarios, muchos de ellos feligreses suyos. Los vecinos de Urda transportaban a los heridos en sus propios vehículos hasta el municipio para que pudieran recibir atención médica.

Lo primero que vio fue una larga fila de personas que salían malheridas de los vagones. «Son momentos que, humanamente hablando, te parten el corazón, pero muy rápidamente nuestra mente se vuelve hacia Dios y miramos al cielo», declaró al corresponsal de EWTN News Español, Nicolás de Cárdenas.

Entre los heridos, el padre Fernández recordó especialmente a un hombre que se acercó a él y le dijo: «Padre, dame un abrazo, estoy vivo». Ese encuentro marcó el tono de toda la mañana. El sacerdote decidió que su forma de estar presente ese día sería precisamente esa: dar abrazos, estrechar manos y acompañar a quienes no podían comprender lo que acababa de sucederles. Más tarde se trasladó al pabellón deportivo municipal de Urda, habilitado como hospital de campaña, donde aguardaban familiares desesperados en busca de noticias.

Ante su angustia, el sacerdote intentó transmitirles calma y esperanza: «Lo que importa es la esperanza. Tened esperanza. Confiad en Dios, porque Dios es bueno», les decía. El padre Fernández reconoció que en muchos momentos acabó llorando junto a quienes acompañaba. «Somos sacerdotes, claro, pero somos humanos, y el dolor y la pena de nuestros hermanos también nos afecta», explicó.

Intervención del arzobispo y respuesta de Roma

El arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, estuvo presente en el lugar del accidente junto a otros sacerdotes, que rezaron por los fallecidos conforme sus cuerpos eran recuperados. Fernández de Bobadilla valoró positivamente la coordinación entre los distintos servicios de emergencia desplegados en la zona.

Desde el Vaticano, el Papa León XIV manifestó su profundo pesar por la tragedia. En un telegrama firmado por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, el Pontífice aseguró sus oraciones por el eterno descanso de los fallecidos y transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas, junto con palabras de aliento y el deseo de una pronta recuperación para los heridos. El mensaje, dirigido al arzobispo Cerro Chaves, reconocía también la labor de los equipos de rescate, a quienes el Papa animó a perseverar en sus esfuerzos de auxilio. León XIV impartió su bendición apostólica a todos los afectados como «signo de esperanza en el Señor resucitado». La Conferencia Episcopal Española, así como numerosos obispos y diócesis, expresaron igualmente su consternación y sus condolencias ante la catástrofe ferroviaria.

Lo más leído hoy

en Iglesia Noticias · últimas 24 horas
  1. León XIV ve en la multitud de santos un anticipo de la vida eterna
  2. Roche asegura que León XIV no cambiará la misa tradicional
  3. El Papa podría visitar Estados Unidos en 2027
  4. Viajes y misas: así será la agenda de León XIV hasta diciembre
  5. El avance yihadista amenaza a las comunidades cristianas
  6. Religiosas peruanas ven en León XIV esperanza para la Iglesia

La Redacción pregunta

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Crees que la presencia de los sacerdotes en el lugar de la tragedia tuvo un impacto significativo en los heridos y las familias afectadas?

¿Qué te parece que la Iglesia haya recurrido a la absolución colectiva como respuesta pastoral ante una catástrofe de esta magnitud?

Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.

Escribe un comentario

Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.