
Dos hermanas ugandesas, Amina y Shamila, escaparon de un incendio provocado por su padre en represalia por su conversión al cristianismo. Este acto de intolerancia religiosa pone de manifiesto la violencia que sufren los conversos en ciertas regiones del mundo. Las jóvenes lograron salvar sus vidas gracias a su rápida reacción.
El 6 de septiembre de 2026, en Kibenge, Uganda, Muhamud, el padre de Amina y Shamila, intentó acabar con la vida de sus hijas tras su conversión al cristianismo. En un acto desesperado, roció la casa con gasolina y le prendió fuego mientras las chicas dormían. Al percibir el olor a combustible, las hermanas se despertaron y buscaron una forma de escapar. Amina relató que vieron las llamas consumiendo su hogar y decidieron actuar rápidamente.
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Tras el incidente, vecinos cristianos acudieron en su ayuda y notificaron a las autoridades locales. A pesar de la devastación material, las jóvenes han mantenido su fe y esperanza en Jesucristo. Amina afirmó que el fuego destruyó su refugio, pero no su fe. Este caso ha generado un movimiento de solidaridad entre los cristianos locales, quienes han condenado la violencia y han reafirmado su compromiso con la protección de las víctimas de persecución religiosa. Para más información, puedes consultar la noticia original.
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