Monseñor Prieto Fernández ha reivindicado la acogida al peregrino como expresión de la fe cristiana durante los Cursos de Verano CEU-María Cristina.
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El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, ha advertido del riesgo de reducir el Camino de Santiago a una experiencia exclusivamente turística o comercial. "El peregrino no es un cliente. El alma del Camino no puede quedar absorbida por una lógica comercial. Si el Camino se reduce a un producto, la hospitalidad pierde su verdadero valor", ha afirmado durante la inauguración del curso "Habitar los caminos: la hospitalidad en las vías de peregrinación a Santiago de Compostela", dentro de los Cursos de Verano CEU-María Cristina.
Monseñor Prieto ha recordado que la hospitalidad forma parte del Camino desde sus orígenes y va más allá de la atención material. "En la tradición jacobea la hospitalidad ha sido un elemento estructural desde sus orígenes. La acogida no consiste únicamente en ofrecer bienes materiales, sino también escucha, acompañamiento y fe", ha señalado. El arzobispo ha subrayado que el peregrino no puede entenderse únicamente como un viajero, sino como una persona inmersa en un proceso de búsqueda interior: "El peregrino no es simplemente un viajero; es alguien que emprende un camino exterior e interior hacia Dios".
Con la vista puesta en el próximo Año Santo Jacobeo 2027, el arzobispo ha afirmado que la hospitalidad adquiere una relevancia especial para la Iglesia compostelana. "El reto consiste en discernir cómo queremos acoger y qué rostro de Iglesia queremos mostrar durante el próximo Año Santo. La acogida es una expresión concreta de la esperanza jubilar, porque quien es recibido descubre que nunca está solo y que siempre existe una puerta abierta a la gracia de Dios", ha declarado.
Prieto Fernández ha defendido que la fortaleza del Camino reside en haber conservado durante siglos su dimensión espiritual. "Si el Camino pierde su alma cristiana acabará convirtiéndose en una simple ruta, un itinerario fragmentado que ya no sabe ni dónde empieza ni dónde termina. Hay camino porque existe una meta, y esa meta trasciende incluso la llegada a Santiago", ha sostenido.
El arzobispo ha recordado que la hospitalidad ocupa un lugar central en la tradición bíblica y constituye uno de los criterios que mejor expresan la "autenticidad de la fe cristiana". "La hospitalidad no es una cortesía mejorada; pertenece al corazón mismo de la tradición cristiana. Toda la historia de la salvación está atravesada por la experiencia del camino y de la acogida al extranjero", ha explicado. Esa acogida, ha añadido, "se expresa en agua, techo, escucha y cuidado de las heridas visibles e invisibles".
A juicio de monseñor Prieto, uno de los grandes valores de la tradición jacobea reside en la gratuidad con la que el peregrino es acogido. "El Camino de Santiago ha sobrevivido durante siglos porque no puede reducirse a una infraestructura. Su vitalidad nace de su carácter cristiano y de una lógica distinta: la del don. El peregrino recibe sin poder ofrecer nada a cambio, y esa gratuidad remite al corazón mismo de Dios", ha concluido.
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