El sacerdote madrileño visita el CETI desbordado y arremete contra el sufrimiento evitable, mientras la ciudad absorbe la mayor crisis migratoria de su historia reciente.
El Padre Ángel García, fundador de Mensajeros de la Paz, se desplazó el lunes a Ceuta para conocer de primera mano la situación que atraviesa la ciudad tras la llegada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos. El sacerdote fue recibido por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, quien le trasladó la gravedad de lo ocurrido y la saturación que soportan tanto los centros de acogida de adultos como los de menores.
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Durante el encuentro, el Padre Ángel expresó su solidaridad con los ceutíes y manifestó su deseo de que la ciudad recupere la normalidad lo antes posible. No es la primera vez que el fundador de Mensajeros de la Paz visita Ceuta en un contexto similar: ya lo hizo en agosto de 2024, tras otro episodio de entradas masivas por la zona del Tarajal.
Además del encuentro institucional, el Padre Ángel visitó el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para conocer la situación de sus instalaciones y mantuvo un encuentro con los Franciscanos de la Cruz Blanca, congregación que desarrolla una importante labor asistencial en la ciudad. En sus alrededores, contempló la concentración de numerosas personas a la espera de ser atendidas y pudo constatar de primera mano el nivel de tensión y espera que vive el entorno.
Durante su recorrido, el sacerdote se encontró con el vicario episcopal de Ceuta, el padre Francisco Fernández, con quien rezó la Salve a la Virgen de África, patrona de la ciudad. Ante Nuestra Señora de África, el Padre Ángel pasó por la capilla antes de embarcar, donde rezó por las personas afectadas por la situación en Ceuta.
Durante su intervención ante los medios de comunicación desde el CETI, el Padre Ángel describió la situación como un drama humano que «duele mucho el corazón» y elogió a quienes atienden a los inmigrantes concentrados junto al centro. «Yo prefiero ver esa faceta», afirmó, en referencia a quienes les proporcionan agua, ropa y protección.
El sacerdote aseguró que los inmigrantes «son unos santos», porque, según dijo, «nosotros en su lugar yo creo que haríamos cualquier barbaridad. Y los ves aquí que están tranquilos, que no hacen alborotos, que solamente están esperando ver si pueden llegar a entrar en el CETI». También apeló a «la dignidad humana» y a los «derechos» de estas personas e hizo un llamamiento a que «esto no suceda nunca más».
Para reforzar su mensaje, el fundador de Mensajeros de la Paz invocó las palabras pronunciadas por León XIV durante el Ángelus del domingo anterior, afirmando que el Papa había pedido «misericordia y justicia» para los inmigrantes. El Padre Ángel resumió así el sentido de su visita: «Dios mío, Dios mío, ayúdanos a evitar que haya tanto sufrimiento y tantas muertes que se pueden evitar».
Añadió su deseo de que en el mundo haya «más diálogo, más paz y más justicia». En una crisis que ha puesto a prueba a instituciones, fuerzas de seguridad y tejido social, la presencia del sacerdote madrileño ha querido ser, una vez más, una llamada a mirar a las personas antes que a las cifras y a no acostumbrarse nunca al dolor de los que llegan.
La visita del Padre Ángel tuvo lugar en un contexto de fuerte presión sobre los recursos asistenciales de la ciudad. Entre 3.000 y 5.000 inmigrantes permanecen todavía en Ceuta tras la entrada masiva registrada la pasada semana desde Marruecos, aunque las autoridades locales estiman que durante la crisis llegaron a entrar hasta 80.000 personas.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, con capacidad para unas 500 personas, alberga actualmente más de 700 residentes, mientras alrededor de 1.000 inmigrantes permanecen en sus inmediaciones a la espera de poder acceder a sus instalaciones. La presión también afecta al sistema de protección de menores: Ceuta atiende actualmente a 862 menores extranjeros, una cifra que supone una sobreocupación cercana al 2.900 por ciento respecto de las 29 plazas ordinarias reconocidas por el Estado.
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