La bendición apostólica del 50º aniversario se dirige al rector Ángel Lasheras, sacerdote de la prelatura, y no menciona al que nombró el obispo en 2023.
El comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad, monseñor Alejandro Arellano, presidió este sábado la 34ª Jornada Mariana de la Familia sin mencionar en ningún momento el litigio abierto por la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, un día después de que la Diócesis de Barbastro-Monzón reclamara la imagen mediante un comunicado de doce puntos. El obispo diocesano no estuvo presente.
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El libreto litúrgico editado para la ocasión recoge la bendición apostólica que León XIV concede con motivo del 50º aniversario de la fundación del santuario. El texto va dirigido al "rector Sac. Ángel Lasheras Presas" y a todos los fieles del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, y lleva fecha del Vaticano a 30 de julio de 2026.
Lasheras es el rector nombrado por la prelatura del Opus Dei. El documento no hace ninguna referencia a José Mairal, el sacerdote diocesano que el obispo de Barbastro-Monzón designó rector en julio de 2023, nombramiento que la prelatura recurrió ante la Santa Sede en un proceso que permanece abierto.
La homilía de Arellano no contuvo una sola mención a la talla, a la ermita ni al conflicto entre el obispado y la prelatura. Ese silencio, sostenido al día siguiente del comunicado diocesano y durante la mayor concentración anual del santuario, resultó el dato más elocuente de la jornada: no darse por aludido es, en clave eclesial, una forma de responder.
El comisario dedicó sus primeras palabras al obispo ausente. "Aunque hoy no pueda acompañarnos personalmente, quiero hacer llegar un recuerdo afectuoso al obispo de esta diócesis, don Ángel Pérez Pueyo", dijo antes de saludar a las autoridades presentes.
Mencionó después al vicario regional de la prelatura en España, Ignacio Barrera, y señaló que su presencia honra la celebración y estrecha los vínculos de la comunión eclesial. A continuación saludó conjuntamente a los dos rectores del templo, Lasheras y Mairal, sin distinguir entre ellos ni aludir al modo en que cada uno fue designado. Frente a un libreto que recoge un solo nombre, el comisario pronunció los dos.
En la parte central de su intervención situó el conjunto dentro de la diócesis: "En el corazón de esta Iglesia de Barbastro-Monzón, Torreciudad se alza como un verdadero faro de esperanza para las familias". Lo dijo en presente y sin condicionar esa función a cambio alguno, mientras el obispado sostiene que la permanencia de la imagen en el nuevo templo carece de respaldo documental.
El grueso del texto estuvo dedicado a la vocación cristiana de la familia, tomando como referencia la casa de Nazaret y la figura de Abraham en la lectura del día. Arellano sostuvo que Dios no fuerza el corazón, sino que lo atrae y lo dispone a responder libremente, y describió el hogar como un humilde taller de santidad.
Afirmó que una familia cristiana no es la que no se equivoca, sino la que sabe dónde regresar cuando lo hace, y subrayó el papel del sacramento de la reconciliación para levantarse, pedir perdón y ofrecerlo. Recordó la exhortación de san Juan Crisóstomo, "haz de tu casa una iglesia", y la respuesta de santa Teresa de Calcuta a los periodistas: si quieres cambiar el mundo, ve a casa y ama a tu familia.
El comisario describió un cambio de época para la familia, marcado por la soledad, la dificultad de construir un amor indisoluble, las heridas sufridas en silencio y la tentación de vivir como si Dios no fuera necesario. En ese contexto evocó la llamada del Papa a una atención pastoral especial a las familias, y a ayudarlas a descubrir que no son meras destinatarias de la acción de la Iglesia, sino protagonistas de su misión. Citó también al Papa Francisco, que llamó a las familias esperanza de la Iglesia y del mundo.
Ilustró la fidelidad en la adversidad con la imagen del violinista Paganini terminando un concierto con una sola cuerda, y sostuvo que el amor arraigado en Dios puede convertir las heridas en melodía de esperanza. Al cerrar su intervención afirmó que la santidad no es una herencia reservada al pasado, sino una llamada viva dirigida hoy a cada persona.
Arellano recordó igualmente a los pastores que guiaron la diócesis de Barbastro-Monzón y a sus mártires, y a san Josemaría Escrivá, hijo de esa tierra, del que dijo que supo descubrir en la vida ordinaria el lugar donde Dios sale al encuentro.
La edición de este año se celebró bajo el lema "Encuentro de familias alrededor de la Madre" y reunió a más de 4.000 personas llegadas de distintos puntos de España. Los actos comenzaron a mediodía con la oración y las ofrendas de familias y entidades locales, e incluyeron el ofrecimiento de niños a la Virgen y el rezo del rosario en procesión.
Arellano, decano del Tribunal de la Rota Romana, fue nombrado comisario pontificio plenipotenciario y delegado de la Santa Sede para el complejo el 9 de octubre de 2024, a petición del propio obispo de Barbastro-Monzón. Su resolución sigue pendiente.
El comunicado difundido el viernes por el obispado sostiene que no se le ha aportado documento original alguno que acredite una cesión del uso de la imagen y reclama su regreso a la ermita. La prelatura mantiene publicados en abierto la escritura del censo enfitéutico de 1962 y el testimonio notarial de 1966 en el que el entonces obispo accedió a que la talla se venerase en el nuevo templo.
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