Hoy en día el reconocimiento se pondera con puntos. Como en los videojuegos. Al menos entre los adolescentes. El otro día hubo una batalla de aura en Córdoba que reunió a muchos jóvenes para «farmear aura». La expresión viene precisamente del lenguaje de los videojuegos: farmear consiste en repetir determinadas acciones para conseguir recursos, experiencia o puntos. Y el aura sería esa mezcla de carisma, seguridad, estilo o presencia que hace que los demás te reconozcan. Si haces algo que impresiona, ganas aura. Si haces el idiota, la pierdes.
Aquí están en juego cuestiones básicas de la justicia social. Es injusto que un padre pida prestado mucho dinero para sí, sabiendo que morirá antes de poder devolverlo, descargando así sus deudas sobre sus hijos; del mismo modo es injusto que una generación mayor haga este daño a la más joven.
Hay disputas que, por mucho que se intenten explicar con documentos, competencias y decretos, terminan revelando algo mucho más sencillo: que hemos olvidado lo esencial.
Existen momentos en los que una sociedad tiene la obligación de detenerse y preguntarse qué le está ocurriendo. España lleva demasiado tiempo acumulando motivos para hacerlo. El cansancio ante la política, la desconfianza hacia las instituciones, la sensación de que los grandes problemas nunca terminan de resolverse y la creciente distancia entre los ciudadanos y quienes dicen representarlos han ido creando un clima de desafección que ya no puede despacharse como una simple cuestión de malestar pasajero. Son demasiados años en los que la política parece haberse convertido en una lucha constante por conservar o conquistar el poder, mientras los españoles contemplan cómo los problemas permanecen.
Ofrezco un resumen de una alocución dada por el Prof. David Thuder en la Universidad de Vitoria.
La tesis principal es que el bien común sigue siendo una idea válida si se entiende como el entramado de bienes locales, asociativos e institucionales que hacen posible una sociedad justa y habitable. Su realización no depende de imponer una forma única de vida, sino de sostener una pluralidad de comunidades abiertas, responsables y orientadas al bien de los demás.
El sábado 5 de septiembre la talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles saldrá de su camarín blindado del retablo de Torreciudad y bajará a la ermita milenaria para recibir allí a cerca de cuarenta advocaciones marianas de Ribagorza y Sobrarbe, en la 47ª edición de su romería. Después, todas juntas subirán al templo nuevo, donde habrá misa, vídeo-mapping y bendición final. Es una noticia hermosa. Y es lo único hermoso de todo este asunto, porque para llegar hasta aquí ha habido que utilizar una imagen de mil años como ficha de un tablero.
Hace unas semanas, hablando con un grupo de amigos, salió una conversación que se repite con bastante frecuencia entre los jóvenes de mi generación. Hablábamos de trabajo, de parejas, de planes de futuro y de esas decisiones importantes que, antes o después, todos tenemos que tomar. En un momento dado, alguien dijo algo que me hizo pensar: “Lo difícil hoy no es elegir; lo difícil es renunciar a todo lo demás”. Creo que esa frase explica bastante bien una de las particularidades de nuestro tiempo.
El historiador Henry Adams describió en una ocasión la política como «la organización sistemática de los odios», y eso es precisamente en lo que parece que nos encontramos en estos últimos días previos al 250º aniversario de USA.
Algunas palabras parecen haberse convertido en pecado: «inmigrante» «frontera» son algunas de ellas. Y, en determinados ambientes cristianos, también «control migratorio», «devolución» o incluso «invasión». Como si pronunciarlas implicara automáticamente haber dejado de amar al prójimo.
Pero no es así.
Ya estamos casi a mitad de agosto y la rutina empieza a asomar por el horizonte. El verano entra en su recta final y, con él, se acerca ese momento en el que toca volver a poner en marcha todo aquello que durante unas semanas dejamos en pausa. Muchos comenzarán este nuevo curso con retos, proyectos, decisiones y objetivos por delante. Algunos volverán a las aulas, otros se incorporarán de nuevo al trabajo y otros tendrán que enfrentarse a un año lleno de incertidumbres.
Para apreciar los datos que siguen hay que recordar un panorama general pues todavía en 1990 los países islámicos tenían de 6 a 7 hijos por mujer.
Hay una mentira que repetimos con demasiada frecuencia: creer que amar es tener. Que cuanto más cerca mantenemos a alguien, más grande es nuestro amor. Pero el amor nunca ha sido una forma de posesión.
El artículo de la Sra. Kubizňáková es un caso muy relevante de testimonio laical sobre asuntos que hasta ahora siempre se han resuelto de forma exclusiva entre la Santa Sede y el Estado. Sus comentarios se refieren al motivo por el que el Presidente no firmó el tratado: el Presidente checo pretendía que ,a cambio del supuesto trato privilegiado que recibe la Iglesia Católica por parte del gobierno checo, se reconozca a este el derecho del levantamiento del secreto de confesión.
Hace unos días, mientras hacía mi rato de oración delante del Sagrario, me encontré con una frase de san Agustín de Hipona: “Decís vosotros que los tiempos son malos; sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”.
Como ya dijeran los holandeses en el llamado milagro de Empel: tal parece que Dios es español. España ganó el mundial sin ser la favorita. Eso ha supuesto un golpe en el corazón de varios jugadores. Cuando no esperas nada y te encuentras un milagro así, eres más agradecido. Y esperas que hay gestos que dicen mucho más que un discurso entero. El pasado domingo, tras proclamarse campeona del mundo, la selección española nos dejó uno de ellos. En medio de la euforia, de las cámaras y de la gloria, varios leí protagonistas, entre ellos Rodri y Luis de la Fuente, dirigieron públicamente su gratitud a Dios. Sin complejos. Sin pedir perdón por creer. Sin esconder aquello que consideran lo más importante de sus vidas.
Hace unos días, un amigo me contó cómo conoció a la que hoy es su novia. Mientras me relataba aquellos primeros encuentros, hubo un detalle que se quedó grabado en mi corazón.
Es muy interesante ver cómo en USA están apareciendo muchas iniciativas de ciudadanos con el fin de difundir la fe y la doctrina cristiana. El Colson Center es un exponente de este proceso, que se centra en la Biblia, porque si bien tiene sus raíces en el luteranismo, está abierto a todos los hombres. Católicos que bien podrían inspirarse en sus métodos y estrategias de difusión y formación en la fe, adaptándo el modelo USA a las propias circunstancias culturales y sociales.
Monseñor Argüello recordó una de las sentencias políticas más célebres de San Agustín: cuando la justicia desaparece, el Estado corre el riesgo de convertirse en una gran banda de ladrones. Remató con un “a las pruebas me remito”.
Hay palabras que, con el paso del tiempo, parecen haber perdido parte de su significado. Una de ellas es "alegría". Vivimos rodeados de mensajes que nos invitan a buscarla de manera inmediata, casi como si fuera un producto de consumo.
El pasado 11 de junio, un gran acontecimiento hay que agradecer en el contexto del gran resurgimiento de la fe en USA. Ofrecemos abajo la traducción del artículo de Stephen White, publicado en The Catholic Thing.
Hay quien pensará que la noticia de estos días es una excomunión. Pero no, hoy la noticia es otra. La Fraternidad San Vicente Ferrer ha dado un paso al frente para decir alto y claro que la tradición no necesita romper con Roma para seguir siendo tradición.
Este artículo resume y comenta las informaciones facilitadas por kla. Se trata de una organización de periodismo investigativo muy conocida sobre todo en Alemania.
Hay personas que desaparecen de nuestra vida en cuanto llega la primera diferencia seria. Como si querer de verdad consistiera en pensar siempre igual. La historia de san Pedro y san Pablo demuestra exactamente lo contrario.
No sé si se han enterado, pero ayer un sacerdote influencer, muy conocido en redes sociales, dejó el sacerdocio para comenzar una nueva vida y formar una familia.
En Francia, el debate sobre la eutanasia se ha vuelto a quedar en punto muerto. La Asamblea Nacional Francesa aprueba, el Senado frena, y el país sigue sin dar un paso definitivo. A primera vista puede parecer bloqueo político o simplemente una incapacidad para llegar a un acuerdo, pero también puede leerse de otra manera...
