Quince años esperando

Quince años esperando

Miguel P. Herrador

Columnista de Opinión Religiosa

Tengo muchas ganas de que el Papa León XIV venga este viernes a Madrid. Lo digo de corazón. Es una alegría inmensa recibir al Santo Padre en nuestra tierra después de tantos años sin una visita del Papa.

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Han pasado quince años desde aquella JMJ de Madrid en 2011, cuando Benedicto XVI pisó suelo español por última vez. Quince años. Una eternidad para toda una generación.

Muchos de los jóvenes que acudirán a verle eran niños pequeños entonces, o adolescentes. Otros ni siquiera habían nacido. Y durante todo el pontificado de Francisco, España nunca recibió una visita papal. Por eso la llegada de León XIV tiene algo de acontecimiento histórico y algo de regalo largamente esperado.

Hay quien verá solo un viaje institucional. Yo veo algo mucho más profundo.

La figura del Papa tiene una capacidad extraordinaria para unir a personas muy distintas. Durante unos días desaparecerán muchas etiquetas. Habrá personas de derechas y de izquierdas. Habrá jóvenes y mayores. Habrá creyentes fervorosos y otros que apenas pisan una iglesia. Habrá quienes siguen cada palabra del Santo Padre y quienes simplemente sienten curiosidad por verle. Todos mirando en la misma dirección.

Y eso, en una sociedad tan dividida como la nuestra, no es poca cosa.

También será una oportunidad para romper la rutina espiritual de España. Estamos acostumbrados a que las portadas hablen de enfrentamientos políticos, escándalos, conflictos y polémicas. Sin embargo, durante unos días, millones de personas volverán a escuchar palabras como fe, esperanza, oración, Evangelio o Cristo. El Papa ocupará espacios que normalmente están reservados para otros asuntos mucho más ruidosos… y mucho menos importantes.

España necesita momentos así. Necesita recordar que no vive solo de economía, de partidos políticos o de titulares incendiarios. España necesita recordar que tiene alma.

Y por eso la visita del Papa es una bendición. El Papa no es una celebridad más. No es que venga a protagonizar un espectáculo de masas. Sino que, de alguna manera, hace visible la presencia de Cristo entre nosotros. El Sucesor de Pedro nos recuerda que la Iglesia sigue caminando, que la fe sigue viva y que Dios continúa llamando al corazón de cada persona.

Nuestro país ha dado al mundo santos, misioneros, mártires y testigos admirables de la fe. Nuestra historia está profundamente unida al cristianismo. Por eso también es momento de dar gracias. Gracias por recibir al Santo Padre. Gracias por la fe que hemos heredado. Gracias por tantos hombres y mujeres que la han transmitido generación tras generación.

Y, sobre todo, es momento de rezar.

Rezar por el Papa León XIV. Rezar por la Iglesia. Rezar por nuestras familias. Rezar por los jóvenes. Rezar por quienes sufren. Rezar por España.

Todos los espectáculos pasan, las visitas papales también. Los escenarios se desmontan. Las multitudes regresan a sus casas. Los periódicos cambian de tema, de nuevo a la polarización...

Pero la gracia de Dios permanece.

Ojalá sepamos aprovecharla.

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Comentarios
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Fernando Bautista
Justo ahora
La llegada del Papa León XIV a España debe ser un llamado a la conversión, no solo un evento social. La fe debe vivirse con autenticidad y no convertirse en mero espectáculo. ¿Están realmente dispuestos los españoles a escuchar y acoger el mensaje de Cristo, o se quedarán en el aplauso superficial?
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