La carta, firmada el 29 de junio por seis obispos de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, responde a décadas de incertidumbre sobre si la masonería nórdica podría considerarse una excepción a la norma universal de la Iglesia.
La Conferencia Episcopal Nórdica ha enviado una carta a los sacerdotes de sus territorios para recordar que la pertenencia de los fieles católicos a la masonería es incompatible con la fe católica y que no existe ninguna excepción ni dispensa que distinga a la masonería nórdica de las disposiciones del derecho universal de la Iglesia. La carta está fechada el 29 de junio de 2026, festividad de los Santos Pedro y Pablo. Entre los firmantes figura el único obispo español de la conferencia, Mons. Raimo Goyarrola, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Nórdica y obispo de Helsinki.
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Durante décadas se había extendido en los países nórdicos la opinión de que la masonería de esos países era suficientemente distinta como para que la pertenencia a una logia pudiera estar permitida a los católicos de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Esta situación había generado incertidumbre, especulación y malestar en las iglesias locales, donde muchos fieles procedían de países en los que la prohibición de la masonería estaba bien establecida.
Para clarificar la cuestión, la Conferencia celebró en septiembre de 2025 una reunión con superiores y funcionarios del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante una asamblea plenaria en Roma. La respuesta del Dicasterio fue, según los obispos, "meridianamente clara": no existe ninguna excepción, norma particular ni dispensa que distinga la adhesión a la masonería en los países nórdicos de las disposiciones del derecho universal. La guía más reciente al respecto es la Nota del Dicasterio de 13 de noviembre de 2023, que reafirmó la validez de la Declaración sobre las Asociaciones Masónicas de 26 de noviembre de 1983.
Los obispos subrayan que la firmeza de la Iglesia no constituye un juicio negativo sobre la buena voluntad o las buenas obras de las personas, sino que responde a la conciencia de que "los principios teológicos y filosóficos de la masonería son incompatibles con la plena profesión de la fe católica". La carta establece a continuación cuatro disposiciones concretas para los sacerdotes.
Un católico que sea al mismo tiempo masón o miembro de una logia masónica debe ser animado a renunciar a esa pertenencia. Mientras la mantenga, debe abstenerse de recibir la sagrada comunión y tiene prohibido recibir los demás sacramentos. Quien solicite el bautismo en la Iglesia Católica o la plena comunión siendo masón deberá abandonar la logia antes de recibirlos. Ninguna parroquia, instituto de vida consagrada, organización o institución católica podrá establecer acuerdos de colaboración con masones o logias masónicas ni hacer uso de propiedades que les pertenezcan.
La carta concluye con una llamada a la paciencia y al cuidado pastoral: "La aplicación de estas disposiciones requerirá paciencia, atención pastoral y amabilidad. Os invitamos a estudiar los documentos oficiales que dan cuenta de la posición de la Iglesia para exponerlos con cuidado y precisión." Los obispos confían en que los sacerdotes sabrán "acompañar con sabiduría, claridad de mente y corazón pastoral a quienes necesiten romper sus vínculos con la masonería y las logias masónicas".
La carta abre con una cita de San Pablo a Timoteo que los obispos aplican a su propio ministerio: "Proclama el mensaje; sé persistente, sea el momento favorable o desfavorable; convence, reprende y anima, con la mayor paciencia en la enseñanza" (2 Tim 4,2). Y recuerdan que, como pastores, están "obligados a proponer y explicar a los fieles las verdades de la fe que han de ser creídas y aplicadas a las costumbres" (CIC can. 386, §1).
Al exponer la posición doctrinal, los obispos son rotundos: "La posición de la Iglesia Católica sobre la adhesión a la masonería no es un juicio negativo sobre la buena voluntad o las buenas obras de las personas. La posición de la Iglesia nace de la conciencia de que los principios teológicos y filosóficos de la masonería son incompatibles con la plena profesión de la fe católica."
Sobre la incertidumbre que reinaba en los países nórdicos, los obispos escriben: "Esta suposición ha dado lugar a muchas preguntas de naturaleza pastoral y sacramental. Ha causado inquietud, e incluso un cierto revuelo en nuestras iglesias locales, donde muchos de nuestros fieles proceden de países en los que la prohibición de la masonería por parte de la Iglesia está bien establecida."
Tras exponer las disposiciones sacramentales, la carta recuerda el fundamento evangélico de la exigencia: "La llamada de nuestro Señor Jesucristo, 'Ven, sígueme', presupone la disposición a dejar atrás otros vínculos que se interponen en el camino del discipulado sin reservas. Esto ha sido siempre, y seguirá siendo siempre, un criterio de autenticidad cristiana. Ayudémonos mutuamente con la palabra y el ejemplo a estar a la altura de ese criterio, confiando en la gracia de Dios."
La carta íntegra puede consultarse en nordicbishopsconference.org.
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