La Conferencia Episcopal de Chile celebró del 13 al 17 de abril su 133ª Asamblea Plenaria en la Casa de Ejercicios de Lo Cañas. El encuentro reunió a los prelados en torno a la oración, el discernimiento pastoral y el análisis de la situación social que atraviesa el país.
La Eucaristía inaugural fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, quien exhortó a los obispos a vivir este tiempo en comunión eclesial.
Los prelados expresaron su cercanía al Papa León XIV y destacaron que su constante llamamiento a la paz brota del Evangelio. Subrayaron que la Iglesia tiene la responsabilidad de iluminar las realidades humanas, especialmente cuando están en juego la vida y la dignidad de las personas.
El análisis de la situación social chilena fue uno de los ejes principales del encuentro. Para ello, los obispos contaron con la intervención del ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, con quien dialogaron sobre los principales desafíos del país.
Las sesiones de trabajo se concentraron en tres ámbitos: la seguridad, ante el impacto de la violencia en la convivencia; la migración, desde el acompañamiento pastoral y humanitario a quienes buscan un nuevo hogar; y la economía, con la preocupación por una mayor justicia social que proteja a los más vulnerables.
Monseñor René Rebolledo, presidente del episcopado, insistió en la independencia de la Iglesia respecto a posiciones partidistas. Su acción, señaló, se guía por los principios de la ley natural y el bien común.
La Asamblea sirvió también para presentar el nuevo itinerario de formación para el diaconado permanente en Chile, una iniciativa orientada a fortalecer el servicio en las comunidades.
El encuentro concluyó con la celebración del 70 aniversario de Cáritas Chile, marcada por una Eucaristía en la Catedral de Santiago que puso de relieve el compromiso de la Iglesia con la caridad y la promoción humana.
