La encíclica aborda la relación entre la inteligencia artificial y la dignidad humana en el contexto actual.
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El Papa León XIV ha hecho pública su primera encíclica, Magnifica humanitas, un documento que reflexiona sobre la doctrina social de la Iglesia ante los desafíos que plantea la inteligencia artificial. Firmada el 15 de mayo de 2026, la carta coincide con el 135.º aniversario de la Rerum novarum de León XIII y propone un diálogo sobre el uso ético de la tecnología, subrayando que la inteligencia artificial debe estar al servicio de la humanidad y no de intereses particulares.
Estructurada en cinco capítulos, la encíclica abre con una pregunta fundamental: la humanidad debe elegir entre construir una nueva torre de Babel o una ciudad donde Dios y los hombres convivan. León XIV rechaza la idea de que la tecnología sea neutral. Aunque no es intrínsecamente negativa, refleja los intereses de quienes la crean y la emplean. Por eso, el Pontífice hace un llamamiento a orientar el desarrollo tecnológico hacia el bien y a preservar la dignidad humana como centro de cualquier avance.
El primer capítulo revisa la Doctrina Social de la Iglesia, enfatizando su carácter vivo y su capacidad de evolucionar. León XIV recuerda que la dignidad de la persona y la justicia social son los cimientos sobre los que deben construirse las decisiones en la era digital. Advierte que la dignidad humana no puede convertirse en un recurso explotable y que es imperativo defender los derechos de las minorías, particularmente los de las mujeres.
El segundo capítulo desarrolla los principios fundamentales de la Doctrina Social: el bien común y la destinación universal de los bienes. El Papa insiste en que la tecnología no puede concentrarse en pocas manos, pues esto agudiza las desigualdades. Subraya también la necesidad de una justicia social que garantice el acceso equitativo a las oportunidades y proteja a los más vulnerables, entre ellos migrantes y refugiados.
En el tercer capítulo, León XIV se detiene en la inteligencia artificial y advierte contra el paradigma tecnocrático que antepone la eficiencia a la ética. Propone la creación de un código ético que oriente el desarrollo y aplicación de la IA, asegurando que no deshumanice ni desplace a las personas. El Pontífice critica también el transhumanismo, defendiendo que los límites propios de la naturaleza humana son parte esencial de la dignidad y del desarrollo personal.
El cuarto capítulo trata la verdad y la libertad en el ámbito digital, reclamando una educación que cultive el pensamiento crítico y la búsqueda de la verdad. León XIV sostiene que el trabajo debe girar en torno a la persona y no al lucro, abogando por un modelo de desarrollo que respete la dignidad humana y el cuidado del medio ambiente.
En el quinto y último capítulo, el Papa reflexiona sobre la cultura del poder y la urgencia de construir una civilización del amor, que privilegie el diálogo y la paz frente a la confrontación. León XIV cierra su encíclica invitando a todos a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, para que la humanidad pueda testimoniar su belleza y dignidad en un mundo cada vez más digitalizado.
