La Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española atendió a más de 40.000 reclusos en 2025 mediante casi 1.100 programas, con el apoyo de 2.069 voluntarios y capellanes.

Último boletín
Sábado, 31 de octubre
La Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) presentó el 24 de septiembre de 2026 su Memoria 2025, coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de los presos y de las Instituciones Penitenciarias. El documento cifra en más de 40.000 las personas encarceladas en España que han tenido contacto directo con la Iglesia a través de sus capellanes y voluntarios. A finales de 2025, la población reclusa total en el país ascendía a 62.398 personas.
A lo largo de ese año se ejecutaron 1.076 programas, de los cuales 936 se desarrollaron dentro de los centros penitenciarios y 140 fuera de ellos. El conjunto de estas iniciativas atendió a 40.289 personas, con 3.722 participantes activos en distintas actividades. José María Carod, mercedario y director del Departamento de Pastoral Penitenciaria, señaló que esta labor se realiza «muchas veces de manera silenciosa», con el propósito de «acompañar, visibilizar y mejorar la realidad» de quienes cumplen condena.
En el interior de las prisiones se pusieron en marcha 573 programas religiosos, articulados en 768 grupos y acciones pastorales, con 21.270 personas implicadas en actividades de este tipo. A ello se sumaron 341 programas sociales y 22 jurídicos, además de diversas iniciativas de acompañamiento y atención. Fuera de los muros, la Pastoral Penitenciaria gestionó 90 casas de acogida donde fueron atendidas 3.193 personas, y acompañó a 621 individuos que realizaron trabajos en beneficio de la comunidad. Otros 27 programas jurídicos externos beneficiaron a 399 personas más.
La memoria pone de relieve el trabajo de los 1.910 voluntarios laicos y 159 capellanes que sostienen esta labor, apoyados por 667 entidades colaboradoras. Durante el año se celebraron 804 encuentros y actividades formativas orientadas a reforzar la preparación de quienes sirven en la Pastoral Penitenciaria. Carod apuntó la necesidad de mejorar los canales de formación inicial y continua para estos agentes, advirtiendo de que «faltan manos» y de que es esencial concretar la vocación al servicio del preso.
La actividad de la Pastoral Penitenciaria durante 2025 se financió con 3.680.938,65 euros en total: 1.553.465,76 euros se destinaron a las capellanías y 2.127.472,89 euros a las casas de acogida. En conjunto, los datos reflejan una amplia red de apoyo penitenciario sostenida por más de dos mil voluntarios y capellanes.
La memoria recoge también una visión concreta de lo que debe ser la presencia de la Iglesia en las cárceles: «otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y el perdón». El departamento quiere avanzar en el acompañamiento de víctimas y victimarios, hacerse presente en el dolor de las familias afectadas y lograr una coordinación de alcance evangelizador.