El Papa León XIV visitó la parroquia de la Presentación para compartir un mensaje de paz, amor y acogida con niños, ancianos y voluntarios, destacando la importancia de la oración y la comunidad.
Durante su encuentro con los niños del catecismo y los grupos juveniles, el Papa León XIV les animó a rechazar toda forma de violencia y a abrir sus corazones a Jesús y a los demás. En un ambiente cálido y cercano, el Santo Padre saludó con entusiasmo a los presentes: “¡Buenas tardes a todos! ¡Y bienvenidos! Estoy muy contento de encontrarme aquí con vosotros, en esta parroquia de la Presentación, ¡y gracias por esta acogida!”.
El Pontífice invitó a los más pequeños a resolver los conflictos con sus amigos y compañeros mediante la reconciliación, haciendo especial hincapié en la necesidad de combatir el acoso escolar. “Rechazar todas esas formas de violencia, de odio, cosas que causan división, y tratar de ser todos nosotros promotores de paz, promotores de la reconciliación en el mundo de hoy”, afirmó, subrayando que desde la infancia es posible aprender a construir un mundo más pacífico.
En su diálogo con los niños que se preparan para la Primera Comunión, León XIV compartió una reflexión inspirada en el libro “Alguien llama a tu corazón”, de Mario Delpini y los obispos de Lombardía, que aborda la oración como camino para descubrir la propia vocación. El Papa explicó que Jesús desea entrar en cada hogar y en cada corazón, y que todos debemos estar dispuestos a abrirle la puerta para recibirlo.
“Jesús quiere llegar a nosotros, a nuestra casa, en familia, entre los amigos —dijo— y sobre todo en la oración”. Animó a los niños a confiar en Él sus preocupaciones y dificultades, a reconocerlo en quienes sufren y a encontrarlo en los gestos de generosidad y amistad. Destacó también el valor de la parroquia como un espacio donde las personas pueden acercarse a Jesucristo y encontrar apoyo en la comunidad de fe.
En el encuentro con los ancianos y enfermos, acompañado por el cardenal vicario Baldo Reina y el cardenal emérito de Agrigento, Francesco Montenegro, el Papa expresó su gratitud por la cálida bienvenida. También mencionó la presencia de monseñor Stefano Sparapani, próximo obispo auxiliar de Roma, y recordó sus diez meses al frente del magisterio como Obispo de Roma.
Al dirigirse a los voluntarios de Cáritas, León XIV los definió como “signos del amor de Dios hacia las personas más vulnerables”, incluyendo a quienes sufren por la edad, la enfermedad, la exclusión social o la migración. Subrayó que cada persona, sin importar su fragilidad, posee un valor inmenso por ser creada a imagen de Dios y ser hija suya, un hecho que el mundo actual a menudo olvida.
El Papa recordó que todos formamos una gran familia unida por este vínculo divino, llamada a compartir el amor de Dios con los demás. “Adelante, aunque sea quizás con dolor, la edad, la enfermedad, tantos sufrimientos, sabiendo que son amados por Dios”, afirmó, destacando la importancia de la labor de Cáritas y la parroquia para manifestar la presencia y el amor de Dios en la sociedad.
Durante la misa celebrada en la iglesia de Santa María de la Presentación, el Santo Padre se acercó a la realidad de la periferia parroquial, exhortando a la comunidad a cuidar a quienes llaman a su puerta con heridas en el alma y necesidad de esperanza. “Sin condenarlos, sino acogiéndolos, escuchándolos y sosteniéndolos frente al peligro”, señaló, invitando a mostrar la cercanía de Jesús y su deseo de ofrecer una vida justa y plena.
El Papa insistió en que la Eucaristía y la Palabra de Dios deben ser fuentes de verdad que ayuden a formar conciencias libres y maduras, capaces de discernir el bien del mal. Animó a que las actividades parroquiales reflejen el cuidado maternal de la Iglesia hacia sus hijos, promoviendo la acogida y el acompañamiento.
En el encuentro posterior con el Consejo pastoral, León XIV recordó que en 1982, cuando Juan Pablo II visitó Torrevecchia, él se ordenaba sacerdote.
