La salida de los jesuitas marca el fin de una era en Lieja tras siglos de labor educativa y espiritual.
La Compañía de Jesús ha decidido cerrar su presencia en la ciudad belga de Lieja, poniendo fin a más de 450 años de actividad en la región. Esta decisión, anunciada recientemente, refleja un fenómeno que se observa en diversas partes del mundo, donde la orden religiosa enfrenta un notable declive en su número de miembros y en su influencia.
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La salida de los jesuitas de Lieja es un síntoma de una crisis más amplia que afecta a la orden, que en su momento fue una de las más prominentes dentro de la Iglesia católica. La disminución de vocaciones y el cierre de instituciones educativas han llevado a la Compañía a replantearse su futuro. En España, por ejemplo, han cerrado la mayoría de sus colegios, que históricamente fueron semilleros de nuevas vocaciones.
Este proceso de declive ha suscitado preocupaciones sobre la continuidad de la orden, que ha visto cómo su edad media de miembros supera ya los ochenta años. A pesar de los esfuerzos por revitalizar su misión, muchos observadores consideran que la situación es crítica y que la existencia de la Compañía de Jesús está en peligro.
La decisión de abandonar Lieja se suma a otros cierres y reestructuraciones que han tenido lugar en diferentes países, lo que pone de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre el futuro de la orden y su papel en la Iglesia contemporánea.
