El cardenal Rosa Chávez destaca la relevancia de la encíclica papal sobre dignidad humana para responder a los desafíos de El Salvador.
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El Papa León XIV recibió el 11 de septiembre a los obispos de El Salvador en audiencia privada, marcando el cierre de su visita ad limina Apostolorum, desarrollada en Roma desde el 7 de septiembre. Durante el encuentro, considerado momento clave de la visita, los prelados salvadoreños presentaron al Pontífice una reliquia de primer grado de San Óscar Arnulfo Romero, subrayando la importancia de esta figura en la Iglesia salvadoreña.
El cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar emérito de San Salvador, describió la experiencia a Vatican News como «muy intensa, muy inspiradora, muy estimulante, muy cordial». Destacó el diálogo fraterno y el cariño hacia la Iglesia salvadoreña que se evidenció en las reuniones con los dicasterios romanos durante toda la visita.
Rosa Chávez enfatizó que los obispos llevaron a Roma los principales desafíos que enfrenta El Salvador, subrayando la necesidad de abordar la realidad del país desde la dignidad de la persona. En este contexto, hizo referencia a la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV, documento que se centra en la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial. «Hemos leído su encíclica, que es un documento maravilloso», afirmó el cardenal, resaltando la visión papal sobre la importancia de poner al ser humano en el centro de las preocupaciones sociales.
El purpurado subrayó que el Papa «conoce a nuestra tierra increíblemente bien», evidencia de cercanía con la realidad salvadoreña que trasciende los espacios formales de audiencia.
Rosa Chávez describió el «ADN» de la Iglesia de El Salvador como una comunidad llena de amor hacia el Papa, la Virgen y la Eucaristía, a pesar de los sufrimientos que enfrenta el pueblo. «Estamos muy encantados de poder vivir este momento tan grande para nuestro pueblo, que necesita una palabra suya de esperanza», expresó, identificando en la voz papal un instrumento para reanimación espiritual de la nación.
Esta caracterización revela una ecclesiología salvadoreña que integra alegría sacramental con realismo sobre dificultades estructurales, manteniendo esperanza como horizonte permanente.
En relación a San Óscar Arnulfo Romero, el cardenal subrayó su relevancia no solo en El Salvador, sino en toda la Iglesia. «Ciertamente es un santo de toda la Iglesia. Aquí se le ama tanto en Roma», afirmó, destacando el cariño hacia el arzobispo mártir en diferentes organismos de la Curia. Para Rosa Chávez, el legado de Romero sigue siendo fuente de inspiración, expresando su deseo de que se fomente una cultura de encuentro y diálogo donde los ciudadanos salvadoreños se sientan protagonistas de un futuro común.
La presentación de la reliquia romereana ante el Papa constituye así acto simbólico de continuidad entre martirio profético del siglo XX y misión evangelizadora contemporánea.
Rosa Chávez se refirió extensamente a la encíclica papal, considerándola especialmente significativa. «Yo una vez, durante dos días, palabra por palabra, quedé sorprendido de cómo comunica esperanza», relató. El cardenal subraya que el Papa insiste en colocar al ser humano en el centro de la reflexión, lo que considera fundamental para construir un futuro mejor donde la dignidad sea respetada frente a dinámicas deshumanizantes.
Esta lectura de la encíclica por Rosa Chávez la posiciona no como documento académico abstracto, sino como brújula pastoral para responder a erosiones de dignidad humana presentes en El Salvador.
Al finalizar, el cardenal Rosa Chávez dejó un mensaje de esperanza para los salvadoreños: «Que no decaiga la esperanza. Que sigamos esperando con esperanza y soñando el futuro que Dios quiere». Recordó una frase de Juan Pablo II que resuena en la Iglesia salvadoreña: «El Salvador salvará al mundo», interpretándola como llamado a la misión evangelizadora del país. «Ese estilo nuestro de ser para el mundo una luz y una esperanza nos inspira a ser realmente evangelizadores como Dios quiere que lo seamos», concluyó, sintetizando la vocación que ve en la Iglesia salvadoreña: ser testimonio de redención en contexto de crisis.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que el legado de Óscar Romero sigue siendo relevante para enfrentar los desafíos actuales de El Salvador y otros países de América Latina?
¿De qué manera puede la encíclica Magnifica humanitas sobre dignidad humana e inteligencia artificial contribuir a resolver los problemas que enfrenta la sociedad salvadoreña?
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