
El obispo de Alcalá presidió la dedicación solemne del nuevo templo parroquial en el barrio complutense de La Garena, con la presencia de autoridades civiles y la comunidad diocesana.
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Sábado, 17 de octubre
El obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, monseñor Antonio Prieto Lucena, presidió el domingo 18 de octubre de 2026, a las doce del mediodía, la dedicación solemne del nuevo templo parroquial de Santa Teresa de Jesús, en el barrio complutense de La Garena. La celebración reunió a una nutrida representación de fieles junto a la alcaldesa de Alcalá de Henares, miembros de la Corporación Municipal y otras autoridades civiles, además de sacerdotes, seminaristas y representantes de la vida religiosa diocesana.
El prelado abrió su intervención subrayando el significado de la jornada para toda la diócesis: "Hoy es un día de profunda alegría para nuestra diócesis de Alcalá de Henares y, de una manera especial, para esta comunidad parroquial de Santa Teresa de Jesús". Recordó que el nuevo templo corona años de vida parroquial, de esfuerzos compartidos y de generosidad colectiva.
Recurriendo a las palabras de san Juan Pablo II, monseñor Prieto definió la parroquia como "la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y sus hijas", e hizo descender esa imagen al barrio de La Garena, un entorno lleno de familias, comercios, empresas y personas que trabajan y regresan cada día a sus hogares. "Dios quiere tener su casa en medio de nuestras casas", afirmó el prelado, aclarando que no se trata de una necesidad divina, sino de la necesidad humana de contar con lugares donde escuchar la Palabra, celebrar los sacramentos y experimentar la pertenencia a la familia de la Iglesia.
Apoyándose en las tres lecturas litúrgicas, monseñor Prieto desarrolló el contenido de la celebración. De la primera lectura, del Libro de Nehemías, tomó la imagen del pueblo de Israel que, tras el destierro, se reúne para escuchar la Palabra y recibe del sacerdote Esdrás la exhortación: "No estéis tristes, pues el gozo del Señor es vuestra fortaleza". El obispo vio en esa escena un espejo de lo que habrá de suceder en el nuevo templo: la proclamación dominical del Evangelio, la formación de los niños en la fe, el descubrimiento vocacional de los jóvenes y el consuelo de quienes atraviesan dificultades.
Citó a san Juan XXIII, quien comparaba la parroquia con "la fuente de una aldea" a la que todos acuden en busca de agua, y aplicó esa imagen a La Garena: la parroquia debe ser "una fuente de agua viva en medio del barrio".
De la segunda lectura, las palabras de san Pablo, el obispo extrajo la distinción entre el templo de piedra y el templo vivo que forman los bautizados: "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?". Monseñor Prieto recordó que san Pablo añade un principio fundamental: "Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo". Advirtió que una parroquia no se sostiene por sus actividades, sus grupos ni su organización, sino por la fe en Jesucristo, la Eucaristía, la oración y el amor fraterno. La construcción del edificio puede darse por concluida; la edificación de la comunidad cristiana, en cambio, continúa cada día y constituye la tarea principal de la nueva etapa que ahora comienza.
El Evangelio de la mujer samaritana sirvió al prelado para abordar el sentido más hondo del templo. Ante la pregunta de la mujer sobre el lugar donde se debe adorar a Dios —el monte Garizín o Jerusalén—, Jesús responde que "los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad". El obispo explicó que Cristo, por su muerte y resurrección, se ha convertido en el "verdadero templo", en el lugar definitivo del encuentro entre Dios y los hombres, y que el templo material tiene sentido precisamente porque conduce a Jesucristo.
Durante la celebración, monseñor Prieto señaló como momento central la consagración del nuevo altar, ungido con el santo crisma del mismo modo que Cristo es el Ungido por el Padre. También se ungieron las paredes del edificio como signo de su destino al culto divino, se quemó incienso sobre el altar como expresión de la oración que asciende al cielo y se iluminó el templo como recordatorio de que Jesucristo es la luz del mundo.
Un gesto significativo fue el depósito de una reliquia de Santa Teresa de Jesús bajo el altar. Monseñor Prieto explicó que esta práctica se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando los fieles celebraban la Eucaristía junto al sepulcro de los mártires, y que expresa la unión entre el sacrificio de Cristo y la vida de los santos.
La titular del templo fue presentada como "maestra de oración" que comprendió la vida cristiana no como una ideología ni un sistema ético, sino como una "amistad con Jesucristo" que se cultiva mediante la oración. El obispo pidió que la nueva iglesia sea siempre "una escuela de oración" donde los fieles puedan acudir en silencio ante el Sagrario, y recordó la enseñanza teresiana de que la oración auténtica no aparta de la realidad ni de los demás, sino que impulsa a amarlos más.
Al término de la homilía, monseñor Prieto expresó su gratitud pública a quienes hicieron posible la construcción del templo. Agradeció de manera especial al párroco don Gabriel García-Alfageme y al vicario parroquial don Josué Mulet, cuya entrega, capacidad para captar recursos y perseverancia calificó de imprescindibles. Reconoció también la generosidad del consejo parroquial y de todos los feligreses de Santa Teresa de Jesús, que desde el principio sintieron la obra como propia.
Dirigió su agradecimiento a don Alberto Raposo, vicario general de la diócesis, que supervisó de cerca todo el proceso constructivo, y a los profesionales de la Oficina Técnica del Obispado de Alcalá de Henares. Mencionó asimismo a la empresa constructora Unno, de Alcalá de Henares, y a los Talleres de Arte Granda, que contribuyeron a dar forma y belleza al espacio litúrgico.
Monseñor Prieto tuvo palabras de agradecimiento especial para el director del Colegio Mingote y toda su comunidad educativa, por haber cedido generosamente sus instalaciones durante el tiempo que duraron las obras. Agradeció igualmente la presencia y colaboración del director de Instituciones Religiosas del Banco Sabadell, que facilitó la financiación del proyecto.
El obispo quiso también expresar su afecto a los familiares del siervo de Dios Mariano Arrizabalaga, seminarista mártir que será beatificado el próximo 28 de noviembre, por haber donado a la parroquia una reliquia de su familiar. Por último, agradeció a don Juan Antonio Reig, quien puso la primera piedra del templo, y a los antiguos párrocos de la comunidad, por su contribución a la historia y al crecimiento de la parroquia.
El obispo cerró su intervención con una imagen que sintetizó el sentido de la jornada: "Hoy dedicamos a Dios un templo de piedra, para que Él siga construyendo entre nosotros un templo de piedras vivas". La celebración concluyó con la encomienda a la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, y a Santa Teresa de Jesús, para que guíen a la comunidad parroquial en su camino como comunidad viva y misionera.
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¿Crees que la nueva iglesia de Santa Teresa de Jesús cubrirá las necesidades espirituales de la comunidad de La Garena, o consideras que hacía falta un templo de estas características en el barrio?
¿Qué te parece que la parroquia se presente como una «escuela de oración» en el contexto actual, y piensas que puede cumplir ese rol en La Garena?
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