Mons. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, ha subrayado que los ministerios de lector y acólito no son un mero trámite formativo, sino una verdadera llamada a la entrega. Lo ha hecho durante la celebración en la parroquia Nuestra Señora del Pilar de Valdemoro en la que diez seminaristas han sido instituidos en estos ministerios
En una homilía profundamente vocacional, el prelado ha centrado su mensaje en la identidad de la Iglesia, el papel de la Palabra y la Eucaristía, y la llamada a dejarse transformar por Cristo.
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Partiendo del Evangelio, el obispo ha recordado que la vida cristiana no es una idea ni un conjunto de normas, sino una relación viva con Cristo. "Jesús no dice que nos señala un camino, sino que Él mismo es el camino", ha afirmado.
En este sentido, ha insistido en que la fe es seguimiento personal del Señor, especialmente dentro de la Iglesia, donde Cristo sigue actuando. "La vida cristiana es una relación que nos hace entrar en el seguimiento vivo del Maestro", ha subrayado.
A partir de los Hechos de los Apóstoles, Mons. García Beltrán ha explicado que la Iglesia, desde sus orígenes, se organiza no por estrategia, sino por fidelidad al Espíritu. "La Iglesia se organiza para servir mejor. No por estrategia humana, sino por docilidad al Espíritu", ha precisado.
Este pasaje ha servido para iluminar el sentido de los ministerios instituidos, que no son funciones técnicas, sino servicios al Pueblo de Dios.
Uno de los momentos clave de la homilía ha sido la explicación directa del significado de estos ministerios. "No es un simple paso académico ni un rito de transición: es una gracia y una misión", ha dicho el obispo.
García Beltrán ha insistido en que lo que hoy reciben los seminaristas es una responsabilidad real dentro de la Iglesia, que implica una transformación personal.
Citando la carta de San Pedro, el prelado ha desarrollado una imagen central de la homilía: la Iglesia como edificio espiritual. "No se trata solo de hacer cosas en la Iglesia, sino de ser Iglesia", ha señalado.
Ha llamado a los seminaristas a dejarse moldear por Cristo: "Dejarse tallar por Cristo para encajar en la obra que Él edifica". Y ha recordado que el único fundamento es Cristo: "El único cimiento es Cristo".
Dirigiéndose a quienes recibían el ministerio de lector, el obispo ha ofrecido una definición exigente y profunda. "Ser lector no es simplemente leer un libro en público", ha explicado.
Implica una relación vital con la Escritura: "Es permitir que la Palabra los lea a ellos". El lector está llamado a escuchar, meditar y amar la Palabra hasta convertirse en instrumento de Dios: "Prestar sus propios labios al Espíritu para que la voz de Dios pase por su voz".
Sobre el ministerio de acólito, Mons. García Beltrán ha destacado su vínculo directo con la Eucaristía. "El acólito es llamado a ser hombre eucarístico", ha afirmado.
No se trata solo de ayudar en el altar, sino de vivir lo que allí se celebra: "Quien toca el Cuerpo de Cristo en el altar debe reconocerlo en los pobres". El servicio litúrgico, ha señalado, debe prolongarse en la caridad concreta.
