El Via Lucis ofrece un camino de esperanza y fe en tiempos difíciles.
Javier Massa ha escrito Via Lucis: Con textos tomados de escritos de San Josemaría, una obra que se propone difundir una devoción todavía reciente pero profundamente enraizada en el núcleo de la fe cristiana: la Resurrección de Cristo. El libro pretende ser una ayuda para vivir con mayor hondura espiritual el tiempo pascual, sin limitar la oración cristiana a la contemplación de la Pasión, sino abriendo también el gozo de la luz que nace del sepulcro vacío.
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El via lucis —cuyo nombre significa camino de la luz— es una práctica de piedad que permite recordar el acontecimiento central de la fe y la condición bautismal de los discípulos. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia lo define así: «Mediante el ejercicio del via lucis los fieles recuerdan el acontecimiento central de la fe —la Resurrección de Cristo— y su condición de discípulos que en el Bautismo, sacramento Pascual, han pasado de las tinieblas del pecado a la luz de la gracia (cfr. Col 1, 13; Ef 5, 8)».
La obra recoge esa intuición y la desarrolla con un texto sencillo, pensado para rezarse sin excesiva duración. Cada escena sigue un mismo esquema: un pasaje breve del Evangelio, un comentario elaborado con palabras de san Josemaría y una antífona inicial destinada a fijar en el alma el misterio de la Resurrección.
San Josemaría actúa aquí como guía espiritual para recorrer las estaciones de la luz pascual. La selección de textos permite unir la meditación evangélica con una propuesta de oración accesible, ordenada y apta tanto para quienes deseen rezar personalmente como para grupos que busquen una práctica común durante la Pascua o en otros momentos del año.
Sabino Palumbieri, salesiano y profesor de Antropología filosófica de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, fue quien dio forma al via lucis con catorce estaciones que van desde la Resurrección hasta el envío del Espíritu Santo. La estructura recuerda al vía crucis, pero dirige la mirada al segundo momento del acontecimiento pascual: la victoria gloriosa de Cristo y la Vida Nueva comunicada a los fieles.
Las catorce estaciones incluidas en el libro recorren los principales episodios vinculados a la Resurrección: Jesús resucita de la muerte, los discípulos encuentran el sepulcro vacío, Jesús anuncia a María Magdalena su Resurrección, los discípulos de Emaús, el reconocimiento al partir el pan, las apariciones a los discípulos, el poder de perdonar los pecados, la confirmación de la fe de Tomás, la aparición en el lago de Tiberíades, el primado de Pedro, la misión universal, la Ascensión del Señor, la espera del Espíritu Santo con María y el envío del Espíritu prometido por el Padre.
La Virgen, el sacramento de la reconciliación y la Eucaristía aparecen integrados en este recorrido espiritual. La obra presenta estos elementos como parte de la vida nueva que Cristo comunica con su Resurrección y como cauce para que el fiel contemple la presencia viva del Señor resucitado.
El Sagrario y el cirio pascual encendido se proponen como el lugar y el signo más adecuados para vivir esta práctica de piedad. Al no tratarse de una devoción de carácter penitencial, el modo de rezarla se plantea con posturas propias de una celebración marcada por la esperanza: de pie para el Evangelio, el enunciado de las estaciones y las antífonas; sentado para escuchar el comentario.
El tiempo de Pascua es el momento más propio para rezar el via lucis, aunque también puede practicarse durante los domingos y en cualquier época del año. La finalidad es elevar el alma hacia la esperanza y ayudar al creyente a meditar la Resurrección de Cristo como centro de la vida cristiana.
