El cardenal de Madrid llama a vivir la llegada de León XIV como una oportunidad de fe, misión y conversión personal
La Iglesia en Madrid se prepara para la visita del Papa León XIV con una invitación clara y directa: volver al corazón del Evangelio y responder a la pregunta que Cristo dirige a cada creyente: “¿Me amas?”.
Así lo expresa el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, en su carta pastoral con motivo de la llegada del Pontífice, en la que sitúa este acontecimiento como un momento de gracia para toda la diócesis. “La visita de León XIV nos ofrece la oportunidad de volver a escuchar aquella pregunta y de responder, personal y comunitariamente, desde lo más profundo de nuestro corazón”, señala.
Inspirado en el diálogo entre Jesús y Pedro tras la Resurrección, el cardenal recuerda que esa pregunta “atraviesa la historia de la Iglesia” y hoy vuelve a resonar con fuerza en Madrid a través del sucesor de Pedro.
La visita del Papa, enmarcada tras el tiempo pascual, será vivida como un signo de comunión eclesial: “Su presencia será para nuestra Iglesia local un verdadero signo de comunión. Viene a traernos el abrazo de la Iglesia universal”.
En este contexto, el arzobispo destaca el esfuerzo de tantos fieles que ya trabajan en la preparación del encuentro: “Preparamos esta visita con ilusión, esperanza y espíritu de servicio”, agradeciendo la entrega de voluntarios, equipos y comunidades que están haciendo posible este acontecimiento.
En medio de un mundo marcado por conflictos y guerras, la visita del Papa adquiere también un fuerte significado de paz. El cardenal recuerda las palabras del Resucitado: “Paz a vosotros”, y afirma que León XIV llegará “con el eco de esas palabras pascuales”, llamadas a resonar “como altavoz para todo el mundo”.
Pero este saludo no es solo consuelo, sino también compromiso: “Acoger al que viene a traer la paz de Cristo supone dejarnos conmover por una misión común” y trabajar por una paz “desarmada y desarmante”.
La carta invita a los fieles a no quedarse en la superficie del evento, sino a vivirlo en profundidad espiritual. “Podremos mirar este acontecimiento como un evento más… pero también podremos ayudarnos unos a otros a mirar más allá”, afirma, insistiendo en la necesidad de “alzar la mirada”.
Según el cardenal, la presencia del Papa ayudará a redescubrir el sentido de la vida y a reavivar la esperanza: “Nos ayudará a vislumbrar el sentido de la vida, anunciará una esperanza trascendente a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad cansada”.
Uno de los momentos centrales será la celebración del Corpus Christi, que se vivirá como un testimonio público de fe: “La presencia de la Eucaristía en medio de nuestras calles nos recordará que Cristo camina con su pueblo”.
Desde la Eucaristía, añade, brota también el compromiso con los más necesitados: “La Eucaristía nos orienta siempre hacia los pobres: ‘Dadles vosotros de comer’”, llamando a renovar la atención a quienes viven en los márgenes.
El cardenal Cobo insiste en que este acontecimiento requiere implicación de todos: “Que nadie se quede al margen. Que nadie piense que este momento es para otros”. Por ello, anima a abrir parroquias, colegios y espacios para acoger a los peregrinos, y a colaborar como voluntarios.
En el fondo, toda la preparación gira en torno a la misma pregunta evangélica: “«¿Me amas?»… toda vida cristiana nace y se sostiene en esa pregunta”.
La visita del Papa será así una oportunidad para renovar la fe y la misión: “Será un impulso para anunciar con mayor celo la alegría del Evangelio, servir mejor a nuestro mundo y ser fieles a la misión de la Iglesia”.
La carta concluye con una llamada a prepararse interiormente y a escuchar la voz de Cristo: “Preparemos los ojos, el corazón y nuestros pasos para responder… y escuchemos de nuevo la voz del Maestro que nos dice: ‘Sígueme’”.
El arzobispo encomienda este camino a la Virgen de la Almudena, pidiendo que ayude a la diócesis a acoger “con alegría al sucesor de Pedro”.
