El obispo de Goré (Chad), monseñor Ramolo, ha subrayado la importancia de las visitas del Papa a África, asegurando que tienen un impacto positivo no solo en el continente, sino en toda la Iglesia universal. El prelado, que lleva más de cuatro décadas como misionero en África y dirige su diócesis desde 1999, se encuentra estos días en Camerún con motivo del viaje apostólico de León XIV.
Según ha explicado, la presencia del Papa supone “un impulso para fortalecer la fe, el respeto por la humanidad y también por la naturaleza”, en comunidades que viven con intensidad la dimensión espiritual, pero que afrontan grandes desafíos sociales y económicos.
Ramolo ha destacado además la riqueza propia de la Iglesia africana, que ha sabido inculturar el Evangelio sin limitarse a reproducir modelos de otros continentes. Aunque reconoce que en ocasiones puede sentirse “algo marginada” dentro del conjunto de la Iglesia, insiste en que su vitalidad y crecimiento son un signo de esperanza.
El obispo también ha puesto el foco en las dificultades concretas que atraviesa Chad, especialmente entre los jóvenes, muchos de los cuales se ven obligados a emigrar por la falta de oportunidades. En este sentido, ha señalado la urgencia de generar recursos y empleo para evitar que la migración se convierta en la única salida.
A ello se suman otros problemas como los conflictos entre ganaderos y agricultores, que agravan la inestabilidad en algunas regiones del país. En medio de este contexto, Ramolo confía en que la visita del Papa contribuya a reforzar la fe de los cristianos y a promover el respeto entre culturas y religiones.
Para el prelado, cada viaje papal al continente africano es una oportunidad para recordar al mundo la riqueza humana y espiritual de estas tierras, así como la necesidad de acompañar a sus pueblos en sus luchas y esperanzas.
