El padre Juan José Rodríguez Ponce, jesuita de 80 años, falleció dejando un legado de 62 años de dedicación a la Compañía de Jesús.
El padre Juan José Rodríguez Ponce, jesuita y destacado miembro de la Iglesia de Madrid, falleció el 10 de agosto de 2026 en Valladolid, dejando un vacío significativo en la comunidad religiosa. Su vida estuvo marcada por 51 años de sacerdocio y 62 años de dedicación a la Compañía de Jesús, lo que lo convirtió en una figura emblemática dentro de la archidiócesis.
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Nacido el 16 de noviembre de 1945 en Villafranca de los Barros, Badajoz, ingresó en la Compañía de Jesús el 7 de septiembre de 1963. Fue ordenado sacerdote en Madrid el mismo día en que cumplía 29 años, el 16 de noviembre de 1974, y realizó sus últimos votos el 25 de marzo de 1981. Su ministerio presbiteral se desarrolló íntegramente en la archidiócesis de Madrid, donde dejó una huella imborrable a través de su entrega y dedicación.
El padre Rodríguez Ponce comenzó su labor como párroco en San Raimundo de Peñafort, donde sirvió desde 1974 hasta 1982, colaborando con el padre Llanos y desempeñándose como arcipreste de San Carlos Borromeo entre 1977 y 1982. En este barrio periférico de Madrid, se destacó por su compromiso con la dignidad de todas las personas, proclamando el Evangelio y el Nombre de Jesús, y aprendiendo que "la alegría del Señor es humilde y camina de la mano de los pobres".
Entre 1986 y 1994, ocupó el cargo de vicario episcopal de las Vicarías IV y V, y posteriormente, hasta el año 2000, fue superior y consultor de su Provincia Jesuita, así como secretario general de la Provincia Eclesiástica de Madrid y vice delegado provincial de Pastoral. Desde el año 2000 hasta 2007, fue delegado provincial de Pastoral y párroco de San Francisco de Borja, además de coordinar la Comisión de Residencias y Templos y dirigir Ejercicios Espirituales en la vida diaria.
En los últimos años, el padre Rodríguez Ponce se dedicó a la formación de teólogos jesuitas, residiendo en las parroquias de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga, ubicadas en el barrio de la Ventilla. Su labor como divulgador de la espiritualidad ignaciana fue notable, habiendo guiado innumerables tandas de Ejercicios Espirituales y brindado acompañamiento espiritual a seminaristas, sacerdotes y laicos de la archidiócesis de Madrid.
La capilla ardiente del padre Rodríguez Ponce ha sido instalada el 11 de agosto en el tanatorio de San Isidro, donde fue velado hasta la celebración de su funeral en la capilla del mismo tanatorio el miércoles 12 a las 10 de la mañana. Posteriormente, fue sepultado en el cementerio de San Isidro a las 11 de la mañana, en un acto que reunió a aquellos que deseaban rendir homenaje a su vida y legado.
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