El Papa León XIV reflexiona sobre los principios fundacionales de Estados Unidos en un discurso con motivo de la entrega de la Liberty Medal.
El Papa León XIV ha instado a Estados Unidos a renovar sus ideales fundacionales en un discurso emitido el 3 de julio de 2026, coincidiendo con la entrega de la Medalla de la Libertad por el National Constitution Center de Filadelfia. En este evento, el Pontífice, primer nacido en el país, destacó la importancia de la dignidad humana, la libertad religiosa y la unidad nacional, en el contexto de las celebraciones del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia.
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La Medalla de la Libertad fue entregada a León XIV por una delegación del Centro Nacional de la Constitución durante una audiencia privada en abril. Este reconocimiento se otorga en virtud de su labor en la promoción de la libertad religiosa y de conciencia, principios que son fundamentales para los fundadores de Estados Unidos, tal como se establece en la Primera Enmienda de su Constitución. En su discurso, el Papa reflexionó sobre el significado de este galardón y su relevancia en la actualidad.
En su intervención, el Papa expresó: "Como hijo de esta gran nación, fundada por hombres y mujeres valientes que soñaban con la libertad y con una vida mejor para ellos y para sus hijos, me uno a ustedes para pedir la bendición de Dios sobre el futuro de Estados Unidos". A lo largo de su discurso, León XIV subrayó la necesidad de que los ideales consagrados en la Declaración de Independencia continúen guiando el desarrollo de la nación hacia la unidad, la justicia y la paz.
El Pontífice también hizo hincapié en que la dignidad humana es el fundamento de todos los derechos, recordando que la célebre afirmación de que todos los hombres y mujeres son creados iguales y dotados de derechos inalienables se basa en una visión bíblica del ser humano. Esta dignidad, según León XIV, precede a cualquier Estado y debe ser protegida por toda autoridad política.
León XIV destacó que, a lo largo de su historia, Estados Unidos ha sido un referente de libertad para muchos pueblos, abriendo sus puertas a generaciones de inmigrantes y defendiendo este ideal más allá de sus fronteras. Sin embargo, también reconoció que la realización de los ideales de "libertad y justicia para todos" ha sido un proceso complejo y que sigue siendo "una obra en progreso" que requiere renovación en cada generación.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el derecho a la vida, que el Papa definió como el primero de los derechos proclamados por los fundadores de la nación. "Nadie que sea privado de la vida puede disfrutar de la libertad ni buscar la felicidad", afirmó, subrayando que la vitalidad de una nación depende del valor que se otorgue a toda vida humana. En este sentido, instó a cultivar una auténtica reverencia por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
El Papa también abordó el concepto de libertad, advirtiendo que esta no debe ser entendida como la mera posibilidad de actuar según los propios deseos. La verdadera libertad, explicó, radica en la capacidad de conocer la verdad y adherirse al bien, incluso cuando esto implica sacrificio.
En el contexto de la libertad religiosa, León XIV elogió la tradición estadounidense de proteger este derecho, permitiendo que cada persona busque la verdad y viva de acuerdo con sus convicciones sin temor a represalias. Afirmó que esta libertad es esencial para el desarrollo de las convicciones personales y garantiza el derecho de individuos y comunidades a manifestar públicamente su fe.
Al concluir su intervención, el Papa retomó el lema nacional de Estados Unidos, "E pluribus unum" ("De muchos, uno"), enfatizando que una nación solo puede prosperar cuando se une en torno a ideales permanentes. León XIV expresó su esperanza de que el 250.º aniversario de la fundación de Estados Unidos sirva como una oportunidad para reafirmar el compromiso con los ideales que han caracterizado al país en su búsqueda de paz, prosperidad y generosidad. Finalmente, encomendó el futuro de la nación a Dios, invocando: "¡Que Dios bendiga a Estados Unidos!".
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