La iniciativa impulsada por el CELAM visibiliza la criminalización y violencia contra líderes sociales y ambientales.
El quinto episodio del podcast La vida pende de un hilo aborda la persecución que sufren quienes defienden los derechos humanos, el medio ambiente y la democracia en América Latina y el Caribe.
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) difundió el episodio —titulado ¿Y si por alzar la voz te llamaran delincuente?— con testimonios que muestran cómo denunciar injusticias puede derivar en criminalización, cárcel o exilio.
El programa no lo presenta como casos aislados. Artistas, organizaciones indígenas y colectivos de familiares de desaparecidos reciben ataques similares por cuestionar la corrupción, la desigualdad o el uso indebido de los recursos. Un patrón que se repite a lo largo de toda la región.
El podcast describe un proceso progresivo: primero se ignoran las denuncias, después se minimizan y, cuando las protestas crecen, llegan el hostigamiento, la represión y las campañas de desprestigio. El paso final es la criminalización mediante acusaciones infundadas y procesos judiciales prolongados.
Los datos que recoge el episodio son contundentes: cada 14 horas es asesinada una persona defensora en el mundo, y América Latina figura entre las regiones más peligrosas, con Colombia y México a la cabeza.
Para ilustrar esa realidad, el episodio presenta el caso de los 48 cantones de Totonicapán, en Guatemala, cuyos líderes fueron procesados tras protestas pacíficas, y el de la activista nicaragüense Aída Castillo, encarcelada, despojada de su nacionalidad y forzada al exilio.
El programa defiende la respuesta colectiva como única salida: organización social, solidaridad y denuncia pública frente a quienes ejercen esa presión sistemática.
La campaña La vida pende de un hilo, promovida por el CELAM junto a organizaciones sociales y eclesiales, arrancó el 10 de diciembre de 2024, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos.
