Encapuchados irrumpieron en una capilla de adoración eucarística en San Lucas Cuauhtelulpan, en la diócesis de Tlaxcala, agredieron a los fieles y sustrajeron el ciborio con las hostias consagradas durante la mañana del Sábado Santo.
El ataque ocurrió en la localidad de San Lucas Cuauhtelulpan. Los asaltantes no solo robaron el ciborio, sino que también amenazaron y despojaron de sus pertenencias a los asistentes que se encontraban en adoración.
El obispo de Tlaxcala, Julio Salcedo Aquino, emitió un comunicado el 4 de abril condenando lo sucedido. "Este incidente hiere profundamente, ya que el robo de la Eucaristía es uno de los delitos más graves contra la fe católica", escribió el prelado, recordando que quienes cometen tal ofensa incurren automáticamente en excomunión.
Salcedo Aquino subrayó que la profanación de la Eucaristía en Sábado Santo invita a la comunidad a reflexionar sobre el misterio de la Resurrección. En su mensaje, hizo un llamamiento a la oración intensa por los responsables del robo, expresando el deseo de que devuelvan la Eucaristía y experimenten una conversión genuina.
El obispo solicitó a todos los sacerdotes de la diócesis que organicen "Días de Oración Eucarística" y anunció que el 11 de abril presidirá un rito de reparación en la iglesia de San Lucas Cuauhtelulpan. La diócesis de Tlaxcala se prepara para estos actos de desagravio ante la grave ofensa a la fe.
