Berardi y Martinelli invitan a vivir la Pascua como signo de vida, fe y resiliencia en un contexto de violencia.
Los vicarios apostólicos del Norte y Sur de Arabia, monseñores Aldo Berardi y Paolo Martinelli, han dirigido mensajes de esperanza a sus comunidades cristianas en el contexto de la guerra en Oriente Medio con motivo de la celebración de la Pascua.
En sus cartas pastorales, ambos prelados han subrayado que la resurrección de Cristo adquiere un significado especialmente urgente en tiempos de sufrimiento, violencia e incertidumbre, y han animado a los fieles a mantener viva la fe y la confianza en Dios.
Monseñor Aldo Berardi, vicario apostólico del Norte de Arabia —con jurisdicción en Baréin, Kuwait, Catar y Arabia Saudí—, destacó que la “proclamación de la tumba vacía” tiene hoy “una urgencia particular”. En este sentido, afirmó que los cristianos están llamados a ser testigos de vida y reconciliación incluso en medio del conflicto: «Dondequiera que la guerra busque sembrar la muerte, los cristianos estamos llamados a sembrar la vida».
Desde Kuwait, varios fieles han compartido testimonios que reflejan la dureza de la situación. Durante un retiro celebrado el pasado 28 de febrero, coincidiendo con el inicio del conflicto, se escucharon sirenas y la interceptación de misiles. A pesar del miedo, lograron participar en la Misa y en la adoración eucarística, en algunos casos de forma virtual.
También desde la Basílica Menor de Nuestra Señora de Arabia, en Ahmadi, la feligresa Sharan señaló que, incluso en medio de la adversidad, han experimentado “manifestaciones de la gracia de Dios”, lo que ha fortalecido los lazos de fe y comunidad. Las celebraciones de Semana Santa se mantendrán tanto de forma presencial como en línea.
Por su parte, monseñor Paolo Martinelli, vicario apostólico de Arabia Meridional —que comprende Yemen, Omán y los Emiratos Árabes Unidos—, exhortó a los fieles a vivir estos días santos con devoción y esperanza, recordando que «la vida no se define por esta guerra».
El prelado insistió en que «la última palabra siempre será la victoria del amor, de la misericordia de Dios» e invitó a las comunidades a rezar diariamente el Rosario por la paz. Asimismo, agradeció a las autoridades civiles y al personal de seguridad su labor para garantizar la protección de los fieles y el mantenimiento de las celebraciones litúrgicas.
En medio de la incertidumbre, ambos vicarios coincidieron en un mensaje claro: la Pascua no solo conmemora la victoria de Cristo sobre la muerte, sino que impulsa a los cristianos a ser portadores de esperanza en un mundo herido por la guerra.
