Las escuelas cristianas de Jerusalén suspenden clases tras la negativa israelí de renovar permisos de acceso a más de 70 empleados palestinos procedentes de Cisjordania.
Las escuelas cristianas de Jerusalén se han visto forzadas a posponer el inicio del nuevo curso académico debido a la negativa del gobierno israelí a renovar los permisos de entrada para más de 70 profesores y empleados que residen en la Cisjordania ocupada. Esta situación se ha hecho efectiva a partir del martes 1 de septiembre de 2026, según un comunicado emitido por la Secretaría General de Instituciones Educativas Cristianas en Jerusalén.
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El personal educativo palestino, que generalmente requiere permisos israelíes para cruzar los puntos de control hacia Jerusalén Este, se ha encontrado con que sus permisos no fueron renovados "de forma repentina y sin previo aviso". Ante esta circunstancia, la Secretaría ha decidido suspender la asistencia a las escuelas de la ciudad hasta que se expidan nuevamente los permisos necesarios para el personal docente y administrativo.
Las instituciones educativas han manifestado su compromiso con el derecho a la educación de sus alumnos, pero han subrayado que la actual situación "hace imposible garantizar un inicio seguro y estable" del año escolar. Este conflicto se produce en un contexto de creciente preocupación por el trato que reciben los palestinos y los cristianos en Israel y los territorios ocupados.
Se han registrado varios incidentes de acoso anticristiano. En abril, un soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) fue grabado destruyendo una estatua de Jesús en la ciudad libanesa de Dibil, lo que provocó un escándalo internacional y una investigación militar que resultó en la separación de los soldados del servicio de combate y su condena a 30 días de detención militar.
Clérigos y monjas cristianas en Jerusalén han sido objeto de acoso. Recientemente, seis judíos religiosos, cinco de ellos menores de edad, fueron arrestados tras escupir y golpear la entrada del Monasterio de Santiago, en el barrio armenio de la ciudad, y lanzar piedras contra el muro del recinto. Este incidente se suma a un ataque violento a una monja francesa en el Monte Sion, que resultó en una herida en la cabeza.
La Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén también ha denunciado ataques, incluyendo apedreamientos a monjas. La hermana Elizaveta declaró que "no se trata solo de lanzar piedras para asustar a alguien, es un golpe devastador".
Según el Centro de Datos sobre Libertad Religiosa (RFDC), una organización israelí de vigilancia, el acoso anticristiano se ha duplicado en el segundo trimestre de 2026, siendo los ataques con escupitajos los más frecuentes. Esta escalada de incidentes refleja un patrón preocupante de violencia dirigida contra comunidades cristianas palestinas.
En este marco, el senador demócrata estadounidense Chris Van Hollen ha exigido la dimisión del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, por su falta de acción en la protección de los ciudadanos e intereses estadounidenses, así como por su respuesta a la creciente violencia en Cisjordania, que incluye ataques contra comunidades cristianas palestinas.
La cierre indefinido de las escuelas cristianas representa una restricción grave del derecho a la educación y plantea interrogantes sobre la protección de minorías religiosas en los territorios bajo control israelí.
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