El cardenal de Colonia visita Taybeh y denuncia el acoso sistemático que sufren los cristianos palestinos por parte de colonos extremistas israelíes.
El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, visitó Taybeh, la última localidad íntegramente cristiana de Cisjordania, entre el 24 y el 27 de agosto, y regresó profundamente preocupado por la situación de los cristianos en Tierra Santa. El viaje, organizado junto al Patriarcado Latino, llevó al purpurado y a una delegación alemana por Nablus, Aboud, Ain Arik y Jerusalén, con el propósito expreso de mostrar solidaridad con unas comunidades sometidas a una presión creciente.
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En Taybeh, el grupo recorrió la Iglesia del Cristo Redentor, la emisora Pulse of Life Radio, la escuela del Patriarcado Latino y el Hogar de Ancianos de Efraín, además de visitar a familias que han sufrido ataques terroristas recientes. Woelki, nombrado obispo por el Papa San Juan Pablo II en 2003 y elevado al cardenalato por Benedicto XVI en 2012, se dirigió a los vecinos con un mensaje directo: "Hemos escuchado su llamado y su llanto por ayuda, y por eso estamos aquí".
Taybeh, que cuenta con unos 1.500 residentes y aparece en el Evangelio de Juan como Efraín, lleva más de un año sufriendo ataques perpetrados por terroristas judíos procedentes de asentamientos y «puntos de avanzada» que el derecho internacional considera ilegales. El padre Bashar Fawadleh ha calificado esta violencia de "una estrategia deliberada de acoso", orientada a sembrar el miedo y forzar a las familias palestinas a abandonar sus tierras.
Desde al menos julio de 2025, los cristianos de la zona han padecido incendios en campos agrícolas, lanzamiento de cócteles molotov contra viviendas, quema de vehículos y grafitis amenazantes, todo ello en un clima de impunidad. El 9 de agosto, el ejército israelí declaró la "zona de Taybeh y Rimon" área militar cerrada, vedando el acceso a israelíes y extranjeros.
Woelki subrayó la urgencia de que los jóvenes puedan quedarse y construir su futuro en la tierra de sus antepasados, y se pronunció a favor de una solución de dos estados. Rechazó la violencia como salida y apeló a la fe, la esperanza y la acción común. "Cuando conoces a la gente, puedes sentir lo cerca que están de los límites de su resistencia", reflexionó el prelado tras visitar a un propietario de una fábrica de cemento cuya maquinaria fue destruida por los agresores.
Al término de la visita declaró: "Estoy profundamente conmovido por la situación de los cristianos en Tierra Santa". Describió comunidades sometidas a la presión constante de colonos extremistas, con vandalismo, incendios y agresiones físicas como telón cotidiano. "La gente aquí vive con miedo, y muchos de ellos ya han abandonado el país", lamentó.
Pese a las graves dificultades, el cardenal destacó los valores cristianos de los palestinos que conoció. "La gente de esta tierra me dejó una profunda impresión. Por un lado, me sorprendió su hospitalidad y sus altos valores cristianos; por otro, su valentía al negarse a rendirse y permanecer en Tierra Santa a pesar de las difíciles circunstancias".
Woelki subrayó también la necesidad de trasladar esta realidad a los responsables políticos y a la opinión pública alemana: "Cuando las personas son sistemáticamente sometidas a intimidación, destrucción económica y restricciones a su libertad, debemos transmitir este testimonio a los políticos en Alemania y a nuestros conciudadanos". La Archidiócesis de Colonia, prometió el prelado, seguirá respaldando proyectos y manteniendo su apoyo a las iglesias de Tierra Santa.
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