Colonos israelíes atacaron el sábado una delegación diplomática europea en Taybeh, último pueblo íntegramente cristiano de Cisjordania, desencadenando una condena conjunta de los patriarcas religiosos que exigen fin a la impunidad.

El boletín de hoy
Miércoles, 21 de octubre
Colonos israelíes enmascarados y armados atacaron el sábado 17 de octubre en Taybeh, el último pueblo íntegramente cristiano de Cisjordania, a una delegación diplomática europea que participaba en la cosecha anual de aceitunas, hiriendo a un alcalde francés de 78 años, destrozando un vehículo consular belga y agrediendo a varios civiles palestinos. El incidente, que también afectó al arzobispo católico Vincent Dollmann de Cambrai, provocó una condena conjunta de los patriarcas y jefes de las Iglesias de Jerusalén, publicada en el sitio web del Patriarcado Latino, que calificó lo ocurrido de «vil ataque» y lo situó dentro de una campaña de terror más amplia contra las comunidades palestinas de la región.
Taybeh, localidad identificada por la tradición con el Efraín bíblico del Evangelio de Juan (11,54), lleva más de un año sufriendo episodios de violencia a manos de colonos. Aquel sábado, un grupo de aproximadamente siete hombres enmascarados, algunos portando barras metálicas y desplazándose en vehículos todo terreno y quads, interceptó el convoy diplomático, exigió documentación, arrojó piedras contra los coches y reventó la ventanilla del automóvil del cónsul general belga.
Bernard Baudoux, alcalde de 78 años de Aulnoye-Aymeries, que había viajado a Taybeh para formalizar un acuerdo de hermanamiento y sumarse a la recolección, fue golpeado con barras de hierro y derribado al suelo mientras llevaba la banda tricolor de su cargo. «Tres vehículos llegaron. Varios individuos enmascarados, armados con barras metálicas, se abalanzaron sobre nosotros con una agresividad extrema», declaró Baudoux, quien añadió ante la agencia AFP que la violencia evidenciaba «una tolerancia por parte del Gobierno israelí» y que «el mundo entero necesita saber lo que ocurre allí».
Lex Pouliot, del Vulnerable People Project (VPP), que se encontraba en el lugar junto a las delegaciones francesa, belga y polaca, describió cómo los atacantes persiguieron al grupo con quads tras golpear al alcalde y destrozar el vehículo consular. Pouliot advirtió de que, si los colonos actuaban con semejante impunidad frente a diplomáticos acompañados de equipos de seguridad, la situación de los palestinos sin presencia internacional habría sido incomparablemente peor. Informó además de que durante esa misma jornada se produjeron múltiples ataques en Taybeh: un niño recibió un golpe en la cabeza que requirió puntos de sutura, y una mujer de edad avanzada fue derribada y amenazada en repetidas ocasiones.
En los alrededores, en la localidad de Birzeit, colonos agredieron con palos y patearon a la fotoperiodista del Washington Post Heidi Levine, ciudadana estadounidense, que tuvo que ser hospitalizada pese a llevar un chaleco de prensa visible. Entre las víctimas figuran también un niño de 12 años y una mujer de edad avanzada, según datos recogidos por el escritor palestino Ihab Hassan. Los informes de The Guardian detallan que colonos robaron aceitunas, patearon a una mujer palestina de más de 70 años y golpearon a un hombre con tal violencia que necesitó seis puntos de sutura en la cabeza.
La violencia se inscribe en una temporada de cosecha especialmente sangrienta. Las autoridades palestinas contabilizaron al menos cuatro muertos y más de cien heridos en ataques de colonos desde que comenzó la recolección a principios de octubre, con miles de árboles dañados. El grupo israelí de derechos humanos Yesh Din documentó más de 377 agresiones de colonos y soldados israelíes contra civiles palestinos entre el 27 de septiembre y el 10 de octubre, lo que equivale a una media de unos 27 ataques violentos diarios en 162 comunidades distintas; 174 de esos incidentes tuvieron como objetivo directo la cosecha de aceitunas, y en el 25 % de ellos participaron militares israelíes.
Según VPP, Yesh Din concluye que el fracaso sistemático en aplicar la ley contra los agresores apunta a una política institucional orientada a provocar el desplazamiento forzado de la población civil mediante el daño económico máximo. Todo ello ocurre mientras ciertos rabinos extremistas han emitido un pronunciamiento religioso que, según ellos, autorizaría a los judíos a apropiarse de las aceitunas de los palestinos, calificando ese robo de «virtud».
Los patriarcas y jefes de las Iglesias de Jerusalén rechazaron ese pronunciamiento de forma explícita en su declaración conjunta, tachándolo de «infundado, sumamente preocupante, peligroso y absolutamente inaceptable». Al mismo tiempo, valoraron que varios rabinos y voces del judaísmo se hayan desmarcado públicamente de esa postura, y agradecieron al presidente israelí, Isaac Herzog, sus palabras de condena.
Con todo, los líderes eclesiásticos advirtieron de que la realidad sobre el terreno demuestra que las agresiones persisten gracias a la impunidad de quienes las cometen. Tomaron nota de la intervención policial israelí y de las detenciones practicadas tras el ataque del sábado, pero exigieron que esa respuesta se prolongue con seriedad y coherencia, sin quedar reducida a un gesto puntual. Su declaración reclama que las autoridades competentes lleven a los culpables ante los tribunales y pide a la comunidad internacional que refuerce la protección de los habitantes de Taybeh y de Cisjordania.
En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores belga, Maxime Prévot, condenó el ataque con dureza: «Los palestinos se enfrentan a esta violencia cada día. Los colonos también atacan a los periodistas que la documentan y a los diplomáticos. Cosechar aceitunas, informar o ejercer funciones diplomáticas nunca debería poner a nadie en riesgo». Prévot vinculó los hechos a la «política de asentamientos ilegal» de Israel, recordó que como potencia ocupante las autoridades israelíes están obligadas a proteger tanto a los civiles como al personal diplomático, y anunció que Bélgica seguirá presionando para que la Unión Europea imponga sanciones contra los responsables de esta violencia y quienes la respaldan.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, calificó la agresión de «indignante» y exigió a Israel que ponga fin a esa «violencia criminal», reclamando la detención y enjuiciamiento inmediato de los autores de «estos actos repugnantes» y el cumplimiento de las obligaciones que el derecho internacional impone a las autoridades israelíes para garantizar la seguridad de la población civil.
La declaración de los jefes de las Iglesias de Jerusalén concluye reafirmando el apoyo pleno a la comunidad de Taybeh y a sus iglesias, con el compromiso de hacer cuanto esté en su mano para preservar la presencia cristiana en ese lugar, y con una oración por todos los habitantes de Tierra Santa para que puedan vivir en condiciones de seguridad, justicia y paz.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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