León XIV presidirá el 18 de noviembre una misa conmemorativa por los 400 años de la dedicación de la basílica vaticana, consagrada por Urbano VIII en 1626 tras más de un siglo de obras.

El boletín de hoy
Miércoles, 4 de noviembre
La basílica de San Pedro del Vaticano conmemorará el próximo 18 de noviembre los 400 años de su dedicación, una ceremonia que celebró en 1626 el Papa Urbano VIII y que figura entre los grandes hitos de la historia religiosa y arquitectónica de Roma. León XIV presidirá una misa conmemorativa en el mismo templo, levantado sobre el lugar que la tradición identifica con la sepultura del apóstol Pedro, a las 17.00 horas según el calendario publicado por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
La trascendencia religiosa de la basílica no se explica por sus dimensiones ni por el patrimonio artístico que atesora. Su origen arranca de la tradición que sitúa aquí la sepultura de san Pedro, uno de los doce apóstoles de Jesucristo y primer Papa según la enseñanza de la Iglesia Católica. La tradición cristiana recoge que Pedro sufrió el martirio en Roma durante la persecución de Nerón, en el siglo I. Su enterramiento generó un espacio de veneración que, con los siglos, se convirtió en uno de los principales destinos de peregrinación del cristianismo.
En el siglo IV, el emperador Constantino mandó levantar una gran basílica sobre aquel lugar. El templo resistió más de mil años, hasta que su deterioro y la ambición de nuevos proyectos arquitectónicos llevaron a sustituirlo. La actual basílica mantiene vivo ese vínculo con el apóstol: bajo el altar papal se extiende la zona de la Confesión de San Pedro, ligada al lugar de su sepultura y al origen de la veneración cristiana en el Vaticano.
La construcción del nuevo templo arrancó el 18 de abril de 1506, durante el pontificado de Julio II. El proyecto inicial correspondió a Donato Bramante, aunque las obras acumularon numerosas modificaciones a lo largo de las décadas. En su desarrollo intervinieron algunos de los grandes nombres de la arquitectura y el arte italianos: Rafael, Miguel Ángel y Carlo Maderno, entre otros.
Miguel Ángel fue decisivo en la configuración de la cúpula, uno de los elementos más reconocibles del perfil de Roma. Murió antes de verla terminada, pero su proyecto condicionó toda la construcción posterior. Maderno se ocupó de ampliar la nave y de la fachada principal, concluida en 1612. Gian Lorenzo Bernini aportaría después su sello al interior y al entorno inmediato del templo: el monumental baldaquino sobre el altar papal y la columnata de la plaza son obra suya.
El 18 de noviembre de 1626, el Papa Urbano VIII presidió la dedicación solemne de la nueva basílica de San Pedro. La ceremonia llegó más de 120 años después del inicio de las obras y supuso un momento de singular importancia para la Iglesia de Roma, que consagraba así de manera estable el templo al culto divino.
En la liturgia católica, la dedicación de una iglesia no equivale a una simple inauguración. El rito expresa que el edificio quedará destinado permanentemente a la celebración de la Eucaristía, la oración y el encuentro de la comunidad cristiana. La Iglesia celebra cada año el aniversario de la dedicación de determinados templos, sobre todo cuando poseen una relevancia especial para una diócesis o para la Iglesia universal. En el caso de San Pedro, ese aniversario adquiere una dimensión propia por su vinculación con el ministerio del sucesor de Pedro y con la historia entera del papado.
A lo largo de estos 400 años, la basílica ha acogido celebraciones de primera magnitud para la Iglesia Católica: liturgias pontificias, canonizaciones y los grandes acontecimientos de los distintos pontificados. En su interior se conservan obras de excepcional valor artístico, como la Piedad de Miguel Ángel, el baldaquino de Bernini y la Cátedra de San Pedro, también debida a este último.
Con todo, su importancia desborda el patrimonio que custodia. La basílica es uno de los grandes lugares de peregrinación del catolicismo, al que acuden fieles de numerosos países para rezar ante la memoria del apóstol. El cuarto centenario ha impulsado diversas iniciativas de la Fábrica de San Pedro y otras instituciones vaticanas: actividades culturales, propuestas para peregrinos y proyectos orientados a difundir la historia del templo.
La celebración del 18 de noviembre evocará tanto la historia de uno de los edificios religiosos más conocidos del mundo como la continuidad de un lugar de culto cuya tradición se remonta a los primeros siglos del cristianismo.
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