Mons. Carlos Encina Commentz publica Un buen confesor… de la A a la Z, una guía pedagógica y pastoral que une doctrina, derecho y misericordia.
El nuevo libro de mons. Carlos Encina Commentz, Un buen confesor… de la A a la Z (OasiApp, 126 páginas), ofrece una mirada renovada sobre el sacramento de la Reconciliación y presenta las cualidades esenciales del confesor ideal.
Con un enfoque pedagógico basado en un recorrido alfabético por conceptos clave vinculados a la penitencia, la obra se propone como una herramienta útil tanto para sacerdotes como para fieles que desean profundizar en este sacramento. El formato facilita la comprensión de cuestiones teológicas complejas y aporta orientaciones prácticas y espirituales para vivir la confesión con mayor hondura.
El libro perfila las virtudes humanas y espirituales que debe poseer un buen confesor, amabilidad para consolar, prudencia al interrogar y experiencia para instruir, y propone una imagen del sacerdote como figura paternal y sanadora del alma, superando la percepción de un juez severo.
En la introducción, el cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, destaca la claridad y el carácter pastoral de la obra. Señala que el volumen complementa los manuales clásicos al integrar dimensiones teológicas, jurídicas y espirituales en un estilo directo y esencial, ampliando la perspectiva hacia una vivencia cristiana más profunda y cotidiana.
Mons. Encina Commentz, que ejerce su ministerio en la Basílica Papal de San Pedro y en la iglesia de Santo Spirito in Sassia, combina en este trabajo su formación jurídica con su experiencia pastoral. Esta doble dimensión, según se expone en el libro, permite ofrecer indicaciones firmemente arraigadas en la doctrina y en las normas eclesiásticas, pero impregnadas de realismo y sensibilidad, donde el derecho se convierte en acogida y la teología en medicina para el alma.
La obra, que refleja también su trayectoria en la formación homilética y catequética, busca devolver al confesionario su verdadera esencia: no un tribunal frío, sino un espacio de alegría donde la ley sirve a la vida y la caridad sostiene la justicia.
El libro concluye con una afirmación central: la buena confesión es aquella en la que la verdad del hombre se encuentra, sin intermediarios, con la fidelidad de Dios.
