Más de 100 jóvenes de toda España se han reunido este fin de semana en el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial para participar en el XXII Encuentro Misionero de Jóvenes, organizado por Obras Misionales Pontificias (OMP), una cita que confirma el creciente interés de las nuevas generaciones por la misión.
Durante 48 horas de convivencia, testimonios y oración, los participantes han profundizado en el lema de este año, “En misión 24/7”, una propuesta que invita a vivir la vocación misionera de forma constante, en todos los ámbitos de la vida.
El encuentro ha contado con representación de 20 diócesis —como Madrid, Bilbao, Jaén o Pamplona y Tudela— y más de 30 grupos y realidades misioneras, entre ellos Jatari, Bondhu, Matunda Familia o los misioneros Javerianos.
Uno de los momentos más destacados fue la intervención de la hermana Ximena Cabezas, misionera de Cristo Jesús, que animó a los jóvenes a superar sus miedos y dar el paso hacia la misión: “No esperar ser santos de vitrina para ponerse en camino”. En esta misma línea, les invitó a comenzar por lo cotidiano: “Atreverse a cruzar la calle, que es la primera acción misionera que podéis hacer”.
La dimensión espiritual del encuentro tuvo un lugar central con la peregrinación a la ermita de la Virgen de Gracia, donde los jóvenes rezaron el rosario misionero. Allí, el padre Rolando Ruiz, misionero javeriano, abordó las dudas vocacionales: “A veces tenemos miedo de lanzarnos, de decirle que sí al Señor, ¡no tengamos miedo de subir a la barca, confiemos!”.
También hubo espacio para la reflexión a través del cine con la proyección de “Solo Javier”, que dio paso a un coloquio en el que resonó una pregunta clave: “Si te quedara solo una semana de vida, ¿qué es lo que harías?”, invitando a replantear las prioridades personales.
La jornada del sábado concluyó con una oración de alabanza ante la Eucaristía, dirigida por el músico Javier Portela, quien recordó a los jóvenes que “no podéis anunciar lo que no tenéis en el corazón”, subrayando la importancia de la vida interior para la misión.
El testimonio de los propios jóvenes puso rostro a esta experiencia. Marta, participante de Pamplona, aseguró que “la misión me ha removido por dentro”, mientras que Íñigo, de Bilbao, destacó que en la misión “te pasas más tiempo viendo y entendiendo que haciendo”.
El encuentro también dejó un mensaje claro de esperanza. Carlos de Arteaga, responsable de la plataforma Supergesto, afirmó que “ver a tantos jóvenes misioneros aquí reunidos da esperanza: hay futuro para las misiones, hay cantera”.
La jornada final permitió descubrir cómo la vocación misionera se vive en diferentes estados de vida, a través de testimonios como el del misionero javeriano Robertus Kardi, la laica Belén Manrique o el sacerdote Ricardo Spuch, quien resumió con cercanía el entusiasmo del encuentro: “ser misionero mola”.
Este encuentro confirma que la misión sigue viva entre los jóvenes y que, lejos de ser una realidad del pasado, continúa despertando vocaciones y compromiso en una nueva generación dispuesta a vivir la fe sin miedo.
