
La elección de León XIV en 2025 reabrió preguntas sobre si el nuevo pontífice modificaría la relación histórica entre la Iglesia católica y la masonería.
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Sin embargo, la posición doctrinal vigente no muestra un giro: la Santa Sede sigue sosteniendo que la pertenencia a asociaciones masónicas es incompatible con la fe católica.
Raíz histórica del conflicto
La prohibición católica de la masonería se remonta a 1738, cuando Clemente XII promulgó ´In Eminenti Apostolatus´, primer acto formal de condena canónica de estas asociaciones. A lo largo de los siglos, varios pontífices reiteraron esa línea, entre ellos Benedicto XIV, Pío VII, León XII, Pío VIII, Gregorio XVI y Pío IX.
Un momento decisivo fue la encíclica ´Humanum Genus´, de León XIII, publicada en 1884, que presentó a la masonería como una fuerza doctrinalmente opuesta y destructora del catolicismo y asociada al naturalismo, es decir, a una visión que reduce la verdad religiosa a lo que la sola razón humana puede admitir. En ese texto, León XIII afirmó que los principios masónicos eran incompatibles con el orden religioso y político que, a juicio de la Iglesia, había dado forma a la civilización cristiana.
La doctrina católica vigente
El punto clave para entender el debate actual no es tanto León XIV como la normativa doctrinal anterior ya existente. La Declaración sobre las asociaciones masónicas de 1983, aprobada bajo Juan Pablo II y firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, estableció que los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden recibir la comunión.
Esa declaración también aclaró que el juicio negativo de la Iglesia sobre la masonería “permanece inalterado”, porque sus principios han sido considerados irreconciliables con la doctrina católica. Más recientemente, en noviembre de 2023, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe reiteró esa incompatibilidad y confirmó que la prohibición sigue en vigor.
¿Qué cambia con León XIV?
León XIV no introdujo revisión doctrinal alguna sobre la masonería. En otras palabras, la referencia más segura sobre el tema sigue siendo el cuerpo doctrinal promulgado por la Iglesia y reafirmado en 1983 y 2023. Por eso, cualquier análisis serio sobre “León XIV y la masonería” debe distinguir entre expectativa mediática y norma eclesial efectiva.
Claves de interpretación
La oposición católica a la masonería no se reduce a una rivalidad política ni a teorías conspirativas. En los documentos eclesiales consultados, el problema central es doctrinal: la Iglesia se opone el relativismo religioso, el naturalismo y una concepción de la verdad y de Dios que considera incompatibles con la revelación cristiana y con la autoridad doctrinal de la Iglesia.
Por eso, el tema sigue teniendo relevancia no sólo histórica, sino también teológica. La cuestión de fondo no es si ciertos masones individuales mantienen posiciones moderadas, sino si los principios generales atribuidos a la masonería pueden conciliarse con la fe católica; la respuesta oficial de la Iglesia continúa siendo negativa.
En síntesis, el pontificado de León XIV no ha alterado la línea histórica de la Iglesia sobre la masonería. La posición oficial vigente mantiene que un católico no debe pertenecer a asociaciones masónicas, porque sus principios siguen siendo considerados irreconciliables con la doctrina de la Iglesia.
