La primera Asamblea Sinodal Nacional de Irlanda respalda la exploración del ministerio femenino, contradiciendo la posición vaticana de hace diez meses.

El boletín de hoy
Jueves, 22 de octubre
La primera Asamblea Sinodal Nacional de la Iglesia en Irlanda, celebrada el sábado 17 de octubre en Gormanston, condado de Meath, votó a favor de que los obispos irlandeses sigan explorando el ministerio de la mujer, incluida su posible "ordenación" al diaconado. La decisión contradice abiertamente las conclusiones de la comisión vaticana que estudió esa misma cuestión y las descartó apenas diez meses antes.
Más de trescientos delegados —laicos, sacerdotes y religiosos, cuidadosamente seleccionados— se pronunciaron sobre 35 propuestas agrupadas en cinco itinerarios. Presidió el encuentro el arzobispo de Armagh, Eamon Martin, con la presencia de veintitrés obispos.
En materia de ministerio femenino, el 42% de los delegados consideró "muy recomendable" la propuesta de abogar por una exploración continua de esa cuestión, incluido el diaconado, y un 12% adicional la calificó de "recomendable", lo que suma un respaldo total del 54%. Un 19% reclamó mayor discernimiento antes de pronunciarse, y el 27% restante se opuso. El documento de trabajo que manejaban los delegados partía de la premisa de que el acceso de las mujeres al ministerio diaconal sigue siendo una cuestión abierta.
No es esa la posición del Vaticano. La comisión encargada al cardenal Giuseppe Petrocchi publicó sus conclusiones el 4 de diciembre de 2025 sosteniendo que el estado actual de la investigación histórica y teológica impide avanzar hacia la admisión de mujeres al diaconado. La comisión mantiene esa valoración a la luz de la Escritura, la Tradición y el Magisterio, aunque precisó que —a diferencia de lo que ocurre con la ordenación sacerdotal— esta materia no permite todavía emitir un juicio definitivo.
El contexto adquiere mayor relieve por la reciente designación, el 8 de octubre, de la hermana Mary Barron OLA, irlandesa de origen, como secretaria adjunta del Dicasterio para la Evangelización y presidenta de las Obras Misionales Pontificias, nombramiento realizado por el Papa León XIV. Barron, que fue presidenta de la Unión Internacional de Superioras Generales entre 2023 y 2025 y participó en el Sínodo sobre la Sinodalidad, ha reafirmado su posición anterior en favor de la ordenación de mujeres, señalando que estas "escuchan la llamada al sacerdocio".
La asamblea de Gormanston también abordó el lenguaje que la Iglesia universal emplea respecto a personas LGTB+. El 41% de los delegados consideró "muy recomendable" pedir a Roma un vocabulario más respetuoso al hablar de la homosexualidad, y el 20% lo calificó de "recomendable", lo que arroja un apoyo conjunto del 61%. El 26% pidió mayor discernimiento y solo el 13% rechazó la propuesta.
La propuesta de que las mujeres tengan mayor visibilidad y protagonismo en la liturgia y la oración pública obtuvo el respaldo del 61% de los delegados. La de convertir la sanación en una prioridad del proceso sinodal alcanzó el 89% de apoyo. La única propuesta claramente rechazada fue la de crear una oficina nacional dedicada a la mujer: el 56% de los delegados no la recomendó.
El arzobispo Martin no eludió un diagnóstico severo al defender el proceso: "muchas de nuestras parroquias, e incluso de nuestras diócesis, son insostenibles con el modelo actual y tendrán dificultades para sobrevivir". Recordó además que fueron los propios obispos quienes pusieron en marcha el camino sinodal en 2021, y anunció que la Conferencia Episcopal Irlandesa estudiaría las recomendaciones en su reunión de la semana siguiente.
El secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech, intervino mediante vídeo para advertir del riesgo de que la gestión del declive se convierta en el paradigma pastoral. Las recomendaciones aprobadas no tienen carácter vinculante: corresponde a los obispos decidir cuáles asumen y en qué plazos. El proceso sinodal irlandés arrancó en 2021; ya en 2022, la síntesis nacional recogía peticiones de abrir el ministerio ordenado a las mujeres y de revisar el celibato sacerdotal.
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¿Crees que la exploración del diaconado femenino que propone Irlanda podría extenderse a otras iglesias nacionales, o consideras que cada conferencia episcopal debe decidir independientemente?
¿Te parece que la Iglesia debería reconsiderar su posición sobre el ministerio femenino a la luz de los cambios sociales, o prefieres que mantenga la línea vaticana actual?
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