León XIV convoca un consistorio extraordinario a puerta cerrada

León XIV convoca un consistorio extraordinario a puerta cerrada

El Papa León XIV reúne esta semana un consistorio extraordinario en Roma, una cita a puerta cerrada salvo la misa del jueves.

El Vaticano no ha detallado los asuntos que se abordarán, aunque algunos medios italianos han apuntado a posibles debates sobre la liturgia, el gobierno de la Iglesia y la sinodalidad. La convocatoria reúne, salvo impedimentos graves —en particular por motivos de salud—, a todos los cardenales del mundo: 245 en la actualidad. Por primera vez, hay mayoría de cardenales no electores: tras el 80º cumpleaños del cardenal Zenari este lunes, los electores quedarían en 122 en caso de cónclave.

La reunión tendrá un carácter principalmente consultivo. Según se ha indicado, se celebrará a puerta cerrada, con la excepción de la misa prevista para este jueves.

El consistorio, entendido como reunión de cardenales, se presenta como un instrumento para “favorecer un discernimiento común” con el fin de aconsejar a León XIV “en el ejercicio de su alta y pesada responsabilidad”, y también para “reforzar la comunión entre el obispo de Roma y los cardenales”. Esta comunicación prudente y minimalista del Vaticano, añade el texto, podría ocultar potencialmente una nueva manera de ejercer el papado. León XIV, descrito como canonista y especialista en el derecho de la Iglesia, pretende utilizar las herramientas a su alcance para promover la unidad entre los católicos. En ese marco, reunir a los cardenales se plantea como una forma de asociar a toda la Iglesia a su acción.

El Código de Derecho Canónico establece que “los Cardenales prestan su ayuda al Pastor Supremo de la Iglesia mediante una acción colegial, sobre todo en los Consistorios en los que se reúnen por orden y bajo la presidencia del Pontífice Romano”. Estos consistorios pueden ser “ordinarios” o “extraordinarios”.

Los consistorios ordinarios, que son públicos, adoptan dos formas. Algunos reúnen únicamente a los cardenales presentes en Roma para decidir sobre cuestiones como las canonizaciones, aunque también pueden servir para anuncios inesperados: en ese contexto, Benedicto XVI comunicó su renuncia el 11 de febrero de 2013. La otra modalidad del consistorio ordinario público es la vinculada a la creación de nuevos cardenales.

El consistorio extraordinario, por su parte, se celebra “cuando necesidades particulares de la Iglesia o el estudio de asuntos de gran importancia lo aconsejan”.

Sobre la sinodalidad, el texto recuerda que el proceso sinodal abierto en 2021 por el Papa Francisco debería continuar al menos hasta la asamblea eclesial programada en Roma en el otoño de 2028. En torno a este tema, añade, también sigue en juego la recepción del Concilio Vaticano II, más de sesenta años después de su conclusión.

Patrick Valdrini, canonista y antiguo rector del Instituto Católico de París, explica que los cardenales fueron en otro tiempo una especie de “Senado del Pontífice romano”, lo que obligaba al Papa en sus decisiones. Según su análisis, hoy ya no es exactamente así porque la tradición jurídica de la Iglesia ha evolucionado hacia una “libertad ligada”: el Papa “no puede actuar sin tener en cuenta a los miembros del colegio”, pero sigue siendo fundamentalmente libre en su magisterio.

El texto señala que León XIV ya había mostrado su intención de vincular más estrechamente a los cardenales a su magisterio el 10 de mayo, cuando se reunió con ellos dos días después de su elección. En ese encuentro, no se limitó al discurso protocolario de agradecimiento, sino que abrió un espacio de discusión libre, descrito como un mini-sínodo improvisado. En contraste, se indica que el Papa Francisco reunió en pocas ocasiones al Sacro Colegio, salvo en 2022 para refrendar la nueva Constitución apostólica sobre la Curia romana; sin embargo, el programa de aquella reunión no permitía intercambios reales.

La recuperación del consistorio extraordinario podría, además, dejar de facto sin efecto el “Consejo de Cardenales” instituido por el Papa Francisco al inicio de su pontificado y que, según el texto, parece haberse extinguido con él. Su disolución nunca se formalizó, pero el hecho de que León XIV no lo haya mencionado ni convocado se presenta como un indicio de que esa instancia ya no estaría vigente. Patrick Valdrini añade que, en la tradición del derecho canónico, “la ley puede morir por extinción, cuando ya no tiene razón de ser, lo que constituye una diferencia con respecto al derecho civil”.

El texto interpreta esta evolución como una señal de un distanciamiento progresivo de León XIV respecto al estilo de gobierno de Francisco, sin que ello implique una ruptura en cuestiones esenciales como la relación con los pobres, el respeto a la vida y el cuidado de la creación. También afirma que muchos cardenales consideran necesario un cambio de método, incluidos algunos nombrados por Francisco que lamentaban una falta de consulta, aunque no se plantea “deconstruir” la herencia del pontífice argentino.

Sea cual sea el resultado de los debates de esta semana, el texto concluye que León XIV, retomando una expresión apreciada por Benedicto XVI, asumirá sin duda una “hermenéutica de la continuidad”.

Comentarios
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Fernando Pastor
2 dias hace
El uso de consistorios extraordinarios evoca la tradición de un papado más colegial, donde el Papa se apoyaba en sus cardenales como un Senado. Sin embargo, al celebrar una reunión a puerta cerrada y sin claridad en los temas a tratar, León XIV podría estar limitando el diálogo necesario para afrontar los desafíos actuales de la Iglesia. Este diálogo abierto es esencial si realmente busca promover la unidad entre los católicos.
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