El sacerdote peruano Edgar Rimaycuma subraya que el Pontífice mantiene intacto su carácter y su estilo de servicio.
Edgar Rimaycuma, secretario personal del Papa León XIV, ha ofrecido una visión cercana del Pontífice, subrayando que su personalidad no ha cambiado tras su elección como Sucesor de Pedro.
En una reciente entrevista en Madrid, Rimaycuma afirmó que el Papa mantiene su esencia intacta: “Todo en el padre Roberto ha permanecido inalterado; solo han cambiado su vestimenta y sus responsabilidades”, explicó, traduciendo así sus propias palabras originales en italiano. Con ello, quiso destacar que el acceso al pontificado no ha transformado su carácter, sino únicamente sus funciones.
Rimaycuma, que conoce al Papa desde hace casi dos décadas, insiste en que su forma de ser sigue siendo la misma. Su labor como secretario, explica, es discreta pero esencial, centrada en facilitar el trabajo diario del Pontífice y cuidar también sus tiempos de descanso. En este servicio, reconoce inspirarse en figuras como san José y san Juan Bautista, modelos de entrega silenciosa y de humildad.
Entre los rasgos más destacados de León XIV, su secretario señala su capacidad para conectar con las personas, fruto de su experiencia pastoral en América Latina. Esta cercanía se combina con una actitud reflexiva y prudente, que le permite mantener el equilibrio entre la proximidad humana y la responsabilidad institucional.
Asimismo, Rimaycuma subraya que el Papa mantiene una disponibilidad constante para escuchar, incluso en medio de una agenda exigente, lo que refuerza su imagen como un pastor accesible. Su serenidad y capacidad de escucha se perfilan así como algunos de los rasgos más característicos de su pontificado.
En relación con su próximo viaje a España, el secretario señala que responde al deseo del Santo Padre de reconocer la contribución histórica del país a la Iglesia, destacando su legado espiritual y su influencia en la vida cristiana.
La entrevista permite dibujar un retrato de León XIV marcado por la continuidad personal, la prudencia en el gobierno y una clara vocación de servicio, elementos que están definiendo los primeros meses de su pontificado.
