El Papa celebrará la Misa en San Juan de Letrán y lavará los pies a doce presbíteros, retomando la tradición litúrgica.
El Papa León XIV ha decidido recuperar la tradición del lavatorio de los pies a sacerdotes durante la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, poniendo fin a catorce años de cambios en esta práctica litúrgica.
Según ha comunicado el Vicariato de Roma, el Pontífice lavará los pies a doce sacerdotes en la Basílica de San Juan de Letrán, sede de la diócesis de Roma. Entre ellos se encuentran once presbíteros ordenados por el propio León XIV el pasado año, junto al rector del Seminario Mayor de Roma, el padre Renzo Chiesa.
“El gesto retoma la práctica más antigua de la Iglesia”, señalan fuentes vaticanas, subrayando que el Papa ha querido restaurar tanto el lugar tradicional de la celebración como el sentido original del rito.
La Misa in Coena Domini conmemora la Última Cena de Cristo con sus apóstoles e incluye el conocido “Mandatum”, el lavatorio de los pies, inspirado en el Evangelio de san Juan. A lo largo de los siglos, este gesto estuvo vinculado especialmente al ministerio sacerdotal, como signo del amor de Cristo a su Iglesia y del servicio del obispo a través de sus presbíteros.
Históricamente, los obispos realizaban este rito con miembros del clero —subdiáconos, diáconos y sacerdotes— en sus diócesis. Sin embargo, en el siglo XX se introdujeron modificaciones. Pío XII permitió que el rito se realizara públicamente en la Misa y con la participación de laicos.
Posteriormente, el Papa Francisco impulsó una reinterpretación pastoral del gesto. En 2014 pidió modificar el rito para incluir a mujeres y personas en los márgenes, celebrando además la Misa de Jueves Santo en cárceles, centros de refugiados u otros contextos sociales.
Con León XIV, la Iglesia vuelve ahora a la forma más tradicional del lavatorio de los pies, centrada en los sacerdotes y en su vínculo con la institución del sacramento del Orden en la Última Cena.
Este cambio se enmarca en una línea más amplia del actual pontificado, que está recuperando elementos litúrgicos tradicionales en la celebración de la Semana Santa, manteniendo al mismo tiempo el enfoque espiritual y pastoral de estos ritos centrales de la fe cristiana.
