El Pontífice destaca la necesidad de priorizar el amor al prójimo frente a la ambición personal.
El Papa León XIV se dirigió hoy a los líderes políticos y civiles de Guinea Ecuatorial, instándoles a servir a la "Ciudad de Dios" en lugar de dejarse llevar por la "satisfacción del poder y la gloria mundana que conducen a la destrucción". Este mensaje fue parte de su viaje apostólico por cuatro naciones africanas, que incluye paradas en Argelia, Camerún y Angola, y que se encuentra en su noveno día.
La visita del Pontífice a Guinea Ecuatorial, un país con una población de 1,9 millones de habitantes, de los cuales el 88% son cristianos (80% católicos) y el 4% musulmanes, comenzó con una ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional de Malabo. Posteriormente, el Papa realizó una visita de cortesía al presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien ha estado en el poder desde 1979 y fue el mismo mandatario que recibió a San Juan Pablo II durante su visita en 1982.
Durante su discurso en el palacio presidencial de Malabo, el Papa León XIV hizo referencia a la interpretación de la historia de San Agustín, quien describió dos ciudades: la "Ciudad de Dios", eterna y caracterizada por el amor incondicional de Dios y el amor al prójimo, y la "ciudad terrenal", un lugar temporal donde los seres humanos habitan hasta su muerte. El Pontífice subrayó que cada persona, a través de sus decisiones diarias, elige pertenecer a una u otra de estas ciudades.
El Papa continuó explicando que la "ciudad terrenal" se centra en el amor propio y la búsqueda de poder, lo que puede llevar a la destrucción. En este sentido, instó a todos a reflexionar sobre qué ciudad desean servir. Además, destacó que la enseñanza social de la Iglesia proporciona orientación para afrontar los nuevos desafíos que amenazan la convivencia humana, enfatizando la importancia de priorizar el Reino de Dios y su justicia.
El Pontífice concluyó su intervención recordando que la "Ciudad de Dios" es un regalo divino y un horizonte hacia el que deben dirigirse todas las aspiraciones nobles. Citó el pasaje de Isaías, donde se menciona que sus habitantes transformarán sus armas en herramientas de trabajo, y que todos compartirán un banquete de abundancia. "Caminemos juntos, con sabiduría y esperanza, hacia la ciudad de Dios, que es la ciudad de la paz", finalizó el Papa León XIV.
