Donald Trump ha rechazado reunirse con el Papa León XIV, a quien acusa de favorecer que Irán posea armas nucleares, una afirmación que no se ajusta a las declaraciones públicas del Pontífice. "No creo que sea necesario", respondió el presidente estadounidense cuando le preguntaron directamente sobre un posible encuentro.
Desde la Casa Blanca, Trump negó estar enfrentado al Papa, aunque dejó clara su discrepancia: "Tengo derecho a discrepar con el Papa". El mandatario reiteró su posición sobre Irán: "Irán no puede tener un arma nuclear".
Durante su intervención, Trump atribuyó al Pontífice una supuesta declaración a favor del armamento nuclear iraní. León XIV, sin embargo, ha rechazado públicamente las armas nucleares en múltiples ocasiones y ha hecho un llamamiento constante a la paz.
El Papa ha criticado duramente la guerra y la intervención militar de Estados Unidos e Israel, calificando como "verdaderamente inaceptable" la amenaza de destruir "toda una civilización". Ha defendido en cambio el diálogo, la desescalada y soluciones justas.
Trump justificó la actuación de su administración argumentando que el régimen iraní representa una amenaza global grave. "Si tuvieran armas nucleares, las usarían rápidamente", aseguró, insistiendo en que su prioridad es evitar ese escenario.
Las críticas del mandatario al Papa se han sucedido durante varios días en redes sociales e intervenciones públicas, en un contexto de creciente fricción entre Washington y el Vaticano.
León XIV ha dejado clara su posición durante su reciente viaje apostólico a África. Afirmó que no teme a la administración estadounidense y que su misión no es política, sino evangélica: "Seguiré hablando en voz alta contra la guerra, promoviendo la paz, el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados".
El enfrentamiento entre ambos trasciende lo meramente diplomático y refleja dos concepciones radicalmente distintas sobre el papel de la política, la guerra y la moral en el escenario internacional.
