Pablo Muñoz destaca la “ebullición tremenda” en Yaundé y subraya el papel de las Obras Misionales Pontificias en una Iglesia joven y en crecimiento.
La llegada del Papa León XIV a Camerún ha desatado una gran expectación en todo el país, donde la Iglesia vive con alegría y esperanza esta segunda etapa del viaje apostólico por África. “Se siente el calor de la gente”, resume el misionero español Pablo Muñoz, que describe un ambiente de “ebullición tremenda” en la capital, Yaundé.
Muñoz, sacerdote de la Fraternidad Misionera Verbum Dei y natural de Ciudad Real, lleva más de dos años en Camerún tras décadas de misión en otros países. En una entrevista concedida a las Obras Misionales Pontificias (OMP), explica cómo la visita del Papa se está viviendo como una auténtica fiesta. “Todas las parroquias están movilizadas, se han repartido las zonas por donde va a pasar el Papa para que pueda sentir el calor del pueblo camerunés”, señala.
La preparación ha llegado incluso a lo visible: se ha diseñado una tela oficial con la que los fieles confeccionan su ropa para los actos, como símbolo de unidad. “Lo que no se había hecho en años se ha hecho en semanas”, añade, en referencia a las mejoras en infraestructuras con motivo de la visita.
El propio León XIV quiso que África fuera el destino de su primer gran viaje organizado personalmente tras su elección. Según explica Muñoz, ya en junio de 2025 el Papa pidió al nuncio que preparara esta visita, reflejando su deseo de estar cerca de las Iglesias más jóvenes.
Durante su estancia en Camerún, el Pontífice tiene previsto visitar hospitales y orfanatos, reunirse con la Conferencia Episcopal y celebrar varias misas, además de escuchar testimonios en la zona anglófona, marcada por un conflicto armado.
Para los fieles, esta visita supone una oportunidad clave para reforzar su identidad cristiana. En un contexto donde persisten presiones sociales y la influencia de religiones tradicionales, muchos católicos viven “con un pie en cada lado”. “La visita puede ayudar a reafirmar que es en la Iglesia donde encuentran la salvación”, explica el misionero.
La realidad de la Iglesia en Camerún —joven, creciente y con grandes necesidades— no se entiende sin el apoyo de las Obras Misionales Pontificias. A través de iniciativas como el Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas, la Iglesia universal sostiene la evangelización, la formación de catequistas y seminaristas, y numerosos proyectos sociales.
Muñoz subraya que su propia labor misionera se apoya también en esta red de comunión: “Muchas personas en España ayudan porque saben que hay un puente directo con realidades concretas”. Esta colaboración permite atender tanto necesidades espirituales como materiales en comunidades especialmente vulnerables.
En Camerún, donde cerca del 40% de la población es católica, la Iglesia afronta retos como la proliferación de nuevas confesiones o la falta de arraigo en algunos fieles. Por ello, la visita del Papa se percibe como un impulso para reavivar la fe y fortalecer el sentido de pertenencia.
“La misión no es solo ayudar materialmente, sino fortalecer el encuentro con Cristo”, afirma Muñoz. En medio de dificultades, esa dimensión espiritual se presenta como clave para transformar vidas.
La presencia de León XIV en Camerún confirma así la mirada misionera de su pontificado y el papel esencial de Iglesias jóvenes que, con el apoyo de toda la Iglesia —especialmente a través de las Obras Misionales Pontificias—, siguen creciendo con un rostro propio y lleno de esperanza.
