La Santa Sede ha reafirmado su compromiso con la protección del patrimonio cultural y religioso, destacando su relevancia en el contexto de conflictos internacionales, especialmente en regiones como Oriente Medio y Ucrania.
Durante su intervención en la 224.ª sesión del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, el observador permanente de la Santa Sede ante esta organización, monseñor Roberto Campisi, subrayó la urgencia de salvaguardar los lugares de fe y cultura, cuya destrucción conlleva una pérdida significativa de identidad y memoria colectiva. En su discurso, Campisi enfatizó la educación como un instrumento fundamental para la paz y la importancia de la cultura como el alma de cada pueblo.
El prelado también hizo hincapié en la necesidad de una comunicación que sirva a la verdad y al bien común, en lugar de convertirse en un medio de propaganda. En este sentido, expresó el apoyo de la Santa Sede a la iniciativa UNESCO80, que busca mejorar la eficacia y el impacto de la organización en el ámbito internacional, especialmente en contextos de emergencia educativa.
Campisi recordó el Pacto Mundial por la Educación, promovido por el Papa Francisco y continuado por el Papa León XIV, destacando el papel de la familia como el primer espacio de comunicación y la necesidad de educar en valores como la inclusión, la solidaridad y el respeto por la creación. Afirmó que una educación de calidad es esencial para construir sociedades justas y pacíficas.
El observador permanente también abordó la amenaza que representa la destrucción del patrimonio cultural en situaciones de conflicto, señalando que en el último mes de guerra en Irán, 160 sitios culturales han sido dañados. En este contexto, hizo un llamamiento a respetar el derecho internacional humanitario, que exige la protección de los bienes culturales, incluidos los lugares de culto, como expresiones de la identidad de los pueblos.
Campisi concluyó que la salvaguarda del patrimonio cultural no es un lujo, sino una prioridad que contribuye a la resiliencia de las comunidades y es fundamental para cualquier proceso de reconciliación y reconstrucción. Además, instó a promover una cultura de paz y a transmitir este legado a las futuras generaciones.
Finalmente, el prelado ofreció recomendaciones sobre la comunicación y la información, subrayando la importancia de garantizar la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas. Recordó las palabras del Papa León XIV sobre la necesidad de que la información no se convierta en propaganda, especialmente en tiempos de guerra, y destacó la responsabilidad de los medios de comunicación en la representación del sufrimiento humano y la verdad de los conflictos.
