
Tras recibir el alta el sábado, el Santo Padre agradece a médicos y fieles por el apoyo en su recuperación.
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Sábado, 17 de octubre
León XIV reapareció este domingo ante los fieles en el rezo del Ángelus desde la ventana de sus aposentos del Palacio Apostólico, su primer acto público tras recibir el alta hospitalaria después de ser operado de un adenocarcinoma pulmonar hace una semana.
A las doce del mediodía, miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro le recibieron con una gran ovación. El Pontífice se asomó sin ayuda, luciendo una gran sonrisa, y se dirigió a los fieles con voz alta y clara, transmitiendo una imagen de vitalidad que ha sido ampliamente interpretada como un signo positivo de recuperación.
"Tras haber superado esta delicada fase, ahora reanudaré gradualmente mis actividades, siempre con la ayuda de Dios y vuestras oraciones", dijo León XIV durante el rezo.
"Deseo agradecer a todos aquellos que en estos días han rezado por mí, he sentido realmente vuestro apoyo", afirmó el Papa al concluir el Ángelus, expresando también su "especial reconocimiento a los médicos, a los enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli", el hospital de Roma donde se llevó a cabo la intervención.
La experiencia le había permitido "ver de manera particular la cercanía de aquellos a los que atraviesan una enfermedad", señaló el Pontífice en su mensaje de gratitud, antes de cerrar con una invocación: "Gracias nuevamente, gracias a todos".
León XIV recibió el alta el sábado 17 de octubre a primera hora de la tarde, cuatro días después de la intervención quirúrgica. El Vaticano comunicó la decisión por la mañana, tras confirmar que los análisis de sangre, la radiografía de tórax y la evaluación clínica avalaban que el Santo Padre estaba en condiciones de abandonar el centro. La noticia la dieron el doctor Luigi Carbone, director de la Dirección de Salud e Higiene de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y el profesor Stefano Margaritora, jefe del equipo de cirugía torácica que operó al Pontífice.
El Papa salió del hospital por su propio pie, visiblemente sonriente, y se acercó a los fieles que aguardaban en el exterior. Entre ellos estaba Varvara, una joven ucraniana de 13 años a quien había conocido el 31 de diciembre en la Plaza de San Pedro, cuando ella estaba a punto de someterse a una operación por un tumor. Varvara, ya recuperada, había viajado desde Turín hasta Roma con la esperanza de rezar por el Pontífice y terminó hablando con él en persona, entregándole una fotografía del abrazo que habían compartido en la plaza y un peluche.
A la entrada del hospital, los fieles habían depositado velas, flores, plantas, pequeños objetos y mensajes escritos en señal de solidaridad. Pacientes del Gemelli, entre ellos Franca, Ilaria y Alessandra, presenciaron su salida y testificaron la serenidad y la sencillez del Pontífice, así como el consuelo que su presencia en el mismo hospital les había proporcionado durante su propia recuperación.
El profesor Margaritora descartó que existan razones clínicas que impidan al Papa realizar el viaje apostólico a Argentina, Uruguay y Perú, programado del 6 al 17 de noviembre. "Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje", afirmó el cirujano en declaraciones a medios vaticanos.
El especialista precisó que "se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa". Dado que en el momento de la evaluación había transcurrido casi una semana desde la operación, Margaritora estimó que el Pontífice podría estar plenamente recuperado en unos diez días, margen suficiente antes de la salida prevista. El cirujano subrayó que la intervención, consistente en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho afectado por el adenocarcinoma, transcurrió sin complicación alguna, con una evolución posoperatoria que calificó de "verdaderamente encomiable".
En el mensaje que acompañó al rezo, León XIV desarrolló una catequesis sobre el Evangelio de Mateo, tomando como hilo conductor la célebre enseñanza de Jesús: "Devuelvan al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". El Pontífice subrayó que esta máxima desenmascara la hipocresía y nos enseña a "vivir sin concesiones", anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia.
"Libres para hacer el bien, sin temor ni hipocresía", resumió el Papa el sentido de la doctrina evangélica, vinculándola a la coherencia de quienes, como Jesús, rechazan cualquier forma de compromiso con la injusticia. El mensaje, pronunciado desde la ventana del Palacio Apostólico apenas una semana después de anunciar públicamente su diagnóstico y su decisión de operarse, fue recibido por los fieles como un testimonio vivencial de la fe que predica, mostrando fortaleza espiritual en el contexto de su recuperación física.
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¿Qué te ha parecido el gesto del Pontífice al reencontrarse con Varvara a la salida del hospital, teniendo en cuenta que ambos atravesaban momentos delicados de salud?
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