
El Pontífice reitera al presidente ucraniano la solicitud de tregua humanitaria en Oleshky, ciudad sitiada por Rusia sin acceso a alimentos, medicinas ni agua, completando así sus gestiones diplomáticas ante ambas partes del conflicto.
El boletín de hoy
Martes, 20 de octubre
El Papa León XIV mantuvo hoy una conversación telefónica con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, en la que volvió a situar en el centro del diálogo la dramática situación de Oleshky, ciudad de la región de Jersón sitiada por las fuerzas rusas. La llamada se produce apenas unos días después de que el Pontífice hablara con Vladimir Putin —el pasado viernes 16 de octubre, cuando aún se encontraba hospitalizado en el Gemelli— para reclamar una tregua humanitaria en esa misma localidad.
Según el comunicado oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, "durante la conversación, el Santo Padre recordó la grave situación en la ciudad de Oleshky, en la región de Jersón, y se refirió a la solicitud de una tregua humanitaria ya presentada al presidente de la Federación de Rusia".
El comunicado añade que "el Santo Padre expresó su esperanza de que la cooperación entre ambas partes permita la llegada de alimentos y ayuda médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil", y que "finalmente, reafirmó el compromiso de la Santa Sede con el diálogo y la paz".
Oleshky concentra una de las tragedias humanitarias más agudas del conflicto. La ciudad, ubicada en la orilla izquierda del Dniéper, alberga en torno a 2.000 habitantes, entre ellos unos cincuenta niños, que llevan meses sin acceso a agua corriente, electricidad, medicamentos ni servicios de emergencia.
El puente que la unía con Jersón fue destruido en noviembre de 2022, cortando la principal vía de comunicación, mientras que las carreteras de salida y los accesos a las localidades próximas permanecen minados. Kiev denuncia que las fuerzas rusas impiden el paso de corredores humanitarios; Moscú traslada la responsabilidad a las autoridades ucranianas.
Fue el propio León XIV quien tomó la iniciativa de llamar a Putin, según confirmó el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin. En aquella conversación, el Papa solicitó "una tregua que permita la llegada de alimentos y ayuda médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil".
El mismo objetivo se reitera ahora ante Zelensky, en coherencia con lo que el Pontífice ha definido como vocación central de su pontificado: actuar como "misionero de la paz", y que en su reciente discurso en Metz calificó la guerra en Ucrania de "masacre sin sentido".
Esta no es la primera vez que León XIV y Zelensky hablan por teléfono. Apenas cuatro días después de su elección en el Cónclave, el 12 de mayo de 2025, el Pontífice realizó su primera llamada oficial al presidente ucraniano, en la que Zelensky le invitó a visitar Kiev y reafirmó la disposición de Ucrania a retomar negociaciones en cualquier formato.
Ambos se vieron en persona el 18 de mayo, con la presencia de la esposa del presidente, Olena, inmediatamente después de la misa de inauguración del pontificado en la Plaza de San Pedro. Un segundo encuentro tuvo lugar el 9 de julio de 2025 en Villa Barberini, la residencia papal en Castel Gandolfo, donde trataron la posibilidad de que el Vaticano acogiera futuras negociaciones de paz.
Un tercer encuentro se produjo el 9 de diciembre, también en Castel Gandolfo, en el que —al término de la audiencia— aparecieron juntos en el balcón para abordar la necesidad de mantener canales de diálogo abiertos, la situación de los prisioneros de guerra y la cuestión de los menores ucranianos trasladados a territorio ruso.
Estos asuntos han centrado igualmente el trabajo del cardenal Matteo Zuppi, quien ha viajado en dos ocasiones tanto a Kyiv como a Moscú, y recibieron nuevo impulso con el desplazamiento a la región del secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, monseñor Paul Richard Gallagher, durante el verano pasado.
El 3 de abril, en Pascua, León XIV volvió a ponerse en contacto con Zelensky en un momento de nueva escalada bélica, con ataques masivos de drones y misiles rusos sobre varias regiones ucranianas. El Papa transmitió entonces su solidaridad con la población, insistiendo en la necesidad de asistencia humanitaria urgente, la puesta en libertad de los prisioneros y el avance hacia una paz negociada.
Esos mismos llamamientos, que no han cesado a lo largo de los diecisiete meses de pontificado, se renuevan hoy con la llamada a Zelensky, demostrando la persistencia del Vaticano en posicionar el sufrimiento de Oleshky como punto central de su estrategia diplomática ante ambas partes del conflicto.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que los esfuerzos diplomáticos del Papa pueden contribuir a abrir corredores humanitarios en Oleshky, o consideras que se necesitan otros canales de negociación para resolver esta crisis?
¿Qué papel debería jugar la comunidad internacional para presionar a ambas partes del conflicto y permitir que llegue ayuda a ciudades sitiadas como Oleshky?
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