San Sebastián recupera las procesiones de Semana Santa tras 50 años

San Sebastián recupera las procesiones de Semana Santa tras 50 años

El regreso, impulsado por jóvenes, devuelve la fe a las calles con imágenes y tradición histórica.

San Sebastián volverá a vivir este Viernes Santo una imagen que no se veía desde hace más de medio siglo: las procesiones de Semana Santa recorriendo sus calles. Tras 50 años de ausencia, la ciudad vasca recupera una de sus tradiciones más antiguas, en un renacer que une fe, cultura y comunidad.

El sonido de los tambores y el paso solemne de las imágenes regresarán al centro urbano, con tres esculturas que saldrán desde la catedral del Buen Pastor: Jesús Nazareno, el Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Soledad. Un acontecimiento que marca un hito para una ciudad que, hasta ahora, era la única gran capital española sin procesiones.

Este retorno no es solo simbólico. Es, como destacan sus impulsores, una “reapropiación cultural y religiosa” tras décadas en las que esta expresión pública de fe había desaparecido. La Cofradía de Jesús Nazareno, fundada en 1927 y desaparecida a finales de los años 60, ha sido reactivada gracias a un grupo de laicos con el apoyo parroquial, reuniendo ya a más de 400 participantes.

Uno de sus promotores, Santiago Reyes, explica el sentido de esta iniciativa: “Queremos hacer visible la religiosidad en las calles de San Sebastián. Nuestra ciudad es plural y los católicos deseamos mostrar nuestra fe públicamente”. Y subraya que no se trata de inventar nada nuevo, sino de recuperar una tradición que ha estado presente durante siglos: “Lo hacemos retomando una procesión penitencial como las que existen en toda España”.

El entusiasmo ha sido notable, especialmente entre los jóvenes. “He visto un gran entusiasmo, no solo en personas creyentes, sino también en bautizados alejados, para quienes las procesiones son una forma de acercarse de nuevo a Dios”, afirma Reyes.

El regreso de estas celebraciones también lanza un mensaje más allá de la fe: “Quien nos vea y no crea, queremos que entienda que nuestra fe se basa en el amor, en el amor fraterno y en el amor de Dios”, añade.

Este resurgir se produce en una tierra marcada en las últimas décadas por la violencia y la división. En este contexto, la procesión adquiere un valor añadido como signo de reconciliación y esperanza, impulsado en gran parte por nuevas generaciones que redescubren la espiritualidad.

“Demostrará que en San Sebastián hay católicos dispuestos a mostrarse como tales en las calles. Sobre todo jóvenes”, destaca Reyes, quien señala además un fenómeno creciente: “Cada vez hay más jóvenes que se acercan a la Iglesia, incluso provenientes de familias no creyentes”.

Este despertar coincide con estudios recientes que apuntan a un renovado interés por la espiritualidad entre los jóvenes, que ven en la Iglesia una guía más espiritual que institucional y valoran especialmente el sentido de comunidad.

Tras décadas de ausencia, las procesiones vuelven así a San Sebastián como un signo de identidad recuperada. “Cincuenta años sin procesiones son insignificantes desde una perspectiva histórica”, afirma Reyes, convencido de que este retorno marca un nuevo comienzo.

Más allá de la tradición, la procesión vuelve a ofrecer una experiencia espiritual profunda: “Contemplar la Pasión nos recuerda que Dios está cerca del sufrimiento humano. Y eso da consuelo ante las dificultades de la vida”.

San Sebastián se suma así al renovado auge de la Semana Santa en España, donde cada vez más ciudades viven un resurgir de la religiosidad popular, especialmente entre los jóvenes, que encuentran en estas expresiones una forma de fe vivida en comunidad.

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