La catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá un Vía Crucis el Miércoles Santo, 1 de abril, centrado en las víctimas de la violencia en el mundo contemporáneo.
El acto, previsto para las 19:00 horas, busca destacar el sufrimiento de quienes padecen diversas formas de violencia, incluyendo la derivada de guerras y situaciones de injusticia. El texto de la celebración ha sido elaborado por Ignacio María Fernández, sacerdote diocesano y colaborador de Justicia y Paz Madrid, quien ha diseñado una propuesta de oración que conecta profundamente con el dolor de las víctimas.
El Vía Crucis se centrará en la memoria de quienes sufren la violencia, abarcando no solo a las familias, sino también a niños, ancianos y mujeres. Durante la celebración, los asistentes unirán estas realidades al sufrimiento de Cristo, quien, como "víctima de la violencia", asume en la cruz el dolor de todos. La oración incluirá asimismo peticiones por la conversión de quienes generan violencia, especialmente aquellos que provocan conflictos y situaciones de injusticia.
El recorrido espiritual seguirá las estaciones reformadas por San Juan Pablo II, incorporando una estructura dinámica que alternará momentos como lecturas del Evangelio que iluminarán cada estación, espacios de reflexión, oraciones de petición, invocaciones y tiempos de silencio. Este enfoque busca facilitar una experiencia de oración profunda y variada, permitiendo a los participantes acercarse al misterio de la cruz desde diferentes sensibilidades.
Ignacio María Fernández ha subrayado que "todos podemos hacer muchísimo" frente a la violencia. Retomando una conocida idea del pensador Edmund Burke, advierte sobre el riesgo de la pasividad, que lleva a pensar que se puede hacer poco y, por lo tanto, no hacer nada. Entre las claves que propone destaca la conversión personal al Evangelio, eliminando toda forma de violencia en la propia vida, así como la oración constante por víctimas y victimarios.
Además, el sacerdote anima a los fieles a ofrecer acompañamiento cercano a quienes sufren, brindando consuelo y apoyo, y a mantener una actitud firme ante la violencia desde una perspectiva evangélica, pacífica y serena. También invita a formarse en la doctrina social de la Iglesia y a participar activamente en la vida eclesial, especialmente en iniciativas por la paz, como las oraciones mensuales que se celebran en la diócesis desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Este Vía Crucis se presenta como una oportunidad para rezar, reflexionar y renovar el compromiso personal con la paz, en unión con Cristo crucificado, quien transforma el sufrimiento en esperanza.
