El Templo Votivo del Mar fue escenario de la tradicional celebración el 11 de julio. El acto coincidió con el 50º aniversario de la cesión de la Obra del Mar y el centenario del descubrimiento del arco visigótico.
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El pasado sábado 11 de julio, el Templo Votivo del Mar en Panxón fue escenario de la tradicional Ofrenda del Mar a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. La ceremonia fue presidida por monseñor Antonio Valín Valdés, obispo de Tui-Vigo y promotor de Stella Maris en España. La ofrenda fue realizada por Enrique Fernández, antiguo alumno de la primera promoción del orfanato nacional «Virgen del Carmen» de Panxón.
La celebración tuvo lugar en un contexto significativo, ya que se conmemoró el 50º aniversario de la cesión y traspaso de la Obra del Mar al Instituto Social de la Marina, así como el centenario del descubrimiento del arco visigótico. En este marco, las gentes del mar se congregaron ante la emblemática imagen de la Virgen del Carmen de Panxón para rendir homenaje a su figura.
Enrique Fernández, en representación de todos los «huérfanos del mar», destacó la importancia del orfanato nacional «Virgen del Carmen», que fue la primera institución de este tipo en España. Fernández expresó que este lugar fue "nuestro segundo hogar, nuestra segunda familia", añadiendo que, en algunos casos, era "la única casa y la única familia" que conocieron. Refiriéndose a la Virgen del Carmen, comentó que aprendieron a aferrarse a ella en momentos de soledad y necesidad, describiéndola como "nuestra Madre Espiritual".
El obispo Valín, tras la ofrenda, instó a los presentes a comprometerse con las gentes del mar y sus familias, señalando que "nuestra ofrenda sea un compromiso con las gentes del mar, con sus familias, con los que hacen del mar su vida y con los que perdieron la vida en él". El obispo hizo hincapié en la soledad e incertidumbre que enfrentan muchos marineros, así como en la importancia de la labor de Stella Maris, que actúa como un "faro encendido para tantos marineros y sus familias".
El homenaje culminó con un momento de adoración eucarística y la bendición de los mares con el Santísimo Sacramento desde la puerta del templo, un acto que busca proteger a quienes dependen del mar y a sus familias, que a menudo sufren la soledad y la ausencia provocadas por el arduo trabajo en el sector marítimo.
La Ofrenda del Mar, que se celebra desde 1939, no solo es un tributo a la Virgen, sino también una oportunidad para visibilizar los retos que enfrentan los marineros y sus familias. La Iglesia universal conmemora el «Día de las gentes del mar» cada 16 de julio, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen. Desde 1944, la diócesis de Tui-Vigo ha sido un referente en la defensa y protección de los derechos de los marineros, gracias a su compromiso con el bienestar de los trabajadores y sus familias que dependen del mar.
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