La intervención del Papa se produce en un contexto de creciente preocupación por la caída de la natalidad y el aumento de abortos en España.
El pasado lunes, 12 de junio de 2026, el Papa León XIV realizó una intervención en el Congreso de los Diputados en la que planteó una reflexión sobre la situación del aborto en España, señalando que "¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido?". Su discurso fue recibido con un prolongado aplauso de siete minutos por parte de los legisladores, en un contexto donde la misma Cámara Baja aprobó la ley del aborto hace más de cuatro décadas y ha promovido su ampliación en diversas reformas, además de que el actual Gobierno busca blindar esta práctica como un derecho constitucional.
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Durante su alocución, el Papa destacó la gravedad de la interrupción voluntaria del embarazo, que ha resultado en casi tres millones de no nacidos en España desde 1987 hasta 2024. En este periodo, han nacido aproximadamente 15 millones de niños, lo que implica que uno de cada seis concebidos no ha llegado a nacer debido a un aborto. Si se hubieran mantenido esos embarazos, el número total de nacimientos en el país habría alcanzado los 18 millones en lugar de los 15 millones registrados.
El Santo Padre subrayó que, a medida que la natalidad en España continúa disminuyendo, el número de abortos se incrementa. En 2024, el último año con datos disponibles, se registraron 106.172 abortos frente a 318.005 nacimientos, lo que significa que uno de cada cuatro niños concebidos no llegó a nacer, alcanzando así una cifra récord del 25%. Este porcentaje ha ido en aumento durante la última década, pasando de uno de cada cinco en 2018 a uno de cada cuatro en 2024, según cálculos basados en datos del Instituto Nacional de Estadística y del Ministerio de Sanidad.
La tasa de abortos por cada mil mujeres de entre 15 y 44 años se sitúa en 12,36, el segundo valor más alto de la serie histórica, solo superado por el año 2011, que marcó el máximo con 118.611 abortos. Este incremento se ha producido en un contexto donde la natalidad ha caído drásticamente, acercándose a la barrera de los 300.000 nacimientos, lo que representa una reducción de 100.000 nacimientos en comparación con hace una década. Esta cifra de 100.000 se asemeja al número de abortos registrados en el último año.
El informe del Observatorio Demográfico CEU, que analiza la relación entre la natalidad y el aborto, indica que no existe una correlación directa entre un mayor número de abortos y una menor natalidad. Sin embargo, se observa que las comunidades autónomas con mayor propensión a abortar, como Canarias y Asturias, son también las que presentan las tasas más bajas de hijos por mujer en España y en Europa. El informe concluye que "impresiona la poca sensibilidad general ante el enorme número de abortos que hay en España", destacando que no se trata de unos pocos casos aislados, sino de alrededor de 100.000 abortos anuales en un país que enfrenta un déficit significativo de nacimientos para asegurar el relevo generacional.
En su intervención, León XIV defendió la vida desde su concepción, afirmando que "la defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización". El Papa instó a los legisladores a considerar que "una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse". Esta declaración se produce en un momento en que el Congreso debate sobre el refuerzo de la eutanasia, solo tres días después de la visita del Papa a la Cámara.
