La provincia de Oceanía de la congregación, con unos 176 miembros, ha solicitado apoyo financiero a la Santa Sede meses antes de declararse incapaz de afrontar las reclamaciones de los supervivientes.
Los Hermanos Cristianos mantienen en sus filas a nueve miembros condenados por abuso infantil en su provincia de Oceanía, según documentos judiciales recientes. La situación ha salido a la luz en un contexto en el que la orden ha solicitado apoyo económico a la Santa Sede, meses antes de declarar su incapacidad para afrontar las reclamaciones de los supervivientes de abusos.
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La congregación cuenta con aproximadamente 176 hermanos, la mayoría en Australia, de los cuales nueve son delincuentes sexuales convictos. Uno de ellos se encuentra actualmente en prisión y otros han sido acusados de abusos recientes. La orden ha justificado su decisión de conservar a estos miembros apelando a un "imperativo evangélico" que les obliga a "cuidar de todos los hermanos" y de "los necesitados".
El hermano Gerard John Brady, superior de la provincia de Oceanía, ha defendido esta postura. "La reintegración de delincuentes sexuales conocidos en la comunidad tras su alta sigue siendo un tema complejo para la sociedad", ha declarado. Brady ha añadido que la expulsión podría convertir a estos individuos en una "carga para los contribuyentes", ya que a menudo carecen de medios de subsistencia.
El superior provincial ha reconocido que el derecho canónico les exige mantener el contacto y el apoyo a quienes han cometido delitos graves. "Aceptamos que esta filosofía nos exige mantener el contacto y el apoyo a quienes hayan cometido delitos graves", ha señalado, admitiendo que esta postura podría ser interpretada por las víctimas y la sociedad como una preferencia por los agresores sobre los intereses de quienes sufrieron los abusos.
Brady se reunió con representantes de la Santa Sede a partir de enero para advertir sobre la "severa situación financiera" de la provincia y la previsión de insolvencia. En su declaración jurada, sin embargo, indicó que no había recibido ningún tipo de apoyo económico. La orden también ha solicitado ayuda a Edmund Rice Education Australia (EREA), una entidad que gestiona antiguas escuelas de la congregación en el país.
En los últimos años, los Hermanos Cristianos han transferido a EREA propiedades valoradas en cientos de millones de dólares. Entre ellas figura una casa en Sídney tasada en aproximadamente 4,7 millones de dólares que fue entregada por un dólar. Los documentos judiciales cifran las transferencias en 540 millones de dólares, aunque EREA sostiene que ha recibido terrenos por un valor de 891 millones. Pese a estas cesiones, la entidad educativa ha afirmado que no venderá las propiedades para auxiliar a la orden.
Los Hermanos Cristianos, por su parte, han manifestado que no intentarán impedir que los supervivientes demanden a EREA. La situación actual ha llevado a la congregación a obtener una moratoria sobre todas las demandas civiles presentadas por los supervivientes, lo que ha paralizado numerosos juicios.
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